“Este pobre gritó y el Señor lo escuchó” (Sal 34, 7)

El domingo, 18 de noviembre, se celebró la II Jornada Mundial de los Pobres que por iniciativa del Papa Francisco reserva en el calendario un día para la reflexión y el encuentro con las personas necesitadas, una fecha para tender puentes, entender y contemplar en la oración la oportunidad de ayuda a los necesitados. Ellos y nosotros tenemos la ocasión de reconocernos como hermanos e intentar mejorar nuestro modo de relación hasta hacernos partícipes de un futuro de esperanza

Para este 2018, la propuesta del Santo Padre trasciende la necesidad de conocimiento de tantas vidas de nuestro entorno que padecen la pobreza, y se nos anima a compartir con ellos parte de nuestro tiempo a modo de celebración, porque una fiesta es encontrarnos con nuestros hermanos, visibilizar sus carencias y denunciar juntos la injusticia social.

Para esta ocasión, parroquias de nuestra diócesis han convocado vigilias de oración y encuentros con personas a las que con frecuencia atienden. Han reservado la jornada para un acercamiento que favorezca el intercambio de experiencias y el conocimiento mutuo. Este es también el espíritu que mueve la organización de actividades para esta conmemoración y el que ha animado a delegaciones diocesanas de Juventud y Migraciones, pastoral penitenciaria, hijas de la Caridad, Fundación Prolibertas y Don Bosco a explorar junto a Cáritas una manera distinta de reconocer la dignidad de la persona pobre, buscando en la hospitalidad y la celebración la manera de acercarse juntos a la oración.

Las personas con necesidades están llamadas a encontrarse este 18 de noviembre con quienes cada día procuran un poco de su bienestar desde las cáritas parroquiales. También, otros voluntarios de la Fundación Don Bosco, el Comedor social de los Trinitarios y la pastoral Penitenciaria están pendientes de esta cita que comenzó con una Vigilia de Oración el jueves 15 de noviembre.

Precisamente las personas emigrantes y las que han estado privadas de libertad tienen en la negación de un puesto de trabajo todas sus necesidades descubiertas, están verdaderamente necesitadas de un encuentro para reducir la exclusión. Por eso esta II Jornada Mundial de los Pobres cuenta con el testimonio de una persona que tras su paso por prisión “quiere expresar su experiencia de cambio acompañado por los voluntarios de la pastoral”, explica José Antonio Rojas Moriana, director del secretariado diocesano de Pastoral Penitenciaria. El sacerdote recuerda que las personas en prisión “necesitan pensar que alguien les va ayudar” y reconoce su preocupación por la etapa vital que sigue al cumplimiento de condena; entonces se abre un horizonte incierto que desde la pastoral se inicia “preparando para la libertad a la persona y acompañándolo en los cambios que quiera experimentar, como por ejemplo, cambiar de barrio”.

La Fundación Don Bosco también forma parte de las entidades que organizan y coordinan en Córdoba esta jornada de encuentro. Toñi Moriana es Directora Territorial para Córdoba y Málaga y asegura que “nuestra misión nos define, e impulsados por la Congregación y los grupos de la Familia Salesiana, participamos en estas II Jornadas, una manifestación de este sentido de Iglesia”. La Fundación Don Bosco se propone “unidos y apoyados en otras iniciativas eclesiales” lograr dar respuestas integrales, especialmente para los jóvenes en situación de vulnerabilidad, conscientes de la necesidad de sumar para cambiar vidas.

El Papa Francisco propone estas jornada como “una pequeña respuesta que la Iglesia entera, extendida por el mundo dirige a los pobres” y nos ofrece esta jornada de reflexión para dar continuidad a la tarea de apoyo y colaboración de la Iglesia con las personas en riesgo de exclusión; a su vez significa para Cáritas diocesana de Córdoba, “responder a la llamada del Papa Francisco a escuchar el grito y el clamor de los que sufren, a preguntarles qué necesitan para darles una respuesta desde la realidad que ellos viven y junto con ellos”, explica  Lali Ramírez, secretaria general de Cáritas diocesana de Córdoba. Para eso es necesario la creación de espacios comunes donde “la cercanía, la amistad y el diálogo manifiesten la calidez y la sencillez del encuentro”. En este acercamiento sincero y decidido con las los más pobres, Cáritas pone el acento en la oración y la mesa compartida, como un signo de alegría y de esperanza.

Mucho sabe de mesa compartida la Fundación Pro Libertas que en Córdoba gestiona el Comedor Social de los Trinitarios. A través del coordinador de la Fundación en Córdoba, el director de este recurso asistencial, Eduardo García Carmona, valora que la acción caritativa y social a favor de los pobres se haga de manera coordinada por parte de las entidades que han dado cuerpo a las actividades que van a desarrollarse. Es partidario de mostrar la unión entre las entidades de la Iglesia implicadas en la lucha contra la pobreza con actividades “abiertas y participativas”, aunque para él es fundamental que este trabajo diario entre en conexión directa con la  ”labor pastoral que a diario desarrollan las parroquias en barrios con dificultades”. Para Eduardo la II Jornada mundial de los pobres es un día para “el encuentro y la reivindicación”. Aboga en todo momento por dignificar a la persona en situación de pobreza, mientras clama porque “no nos quedemos solo en eso: hay que visibilizar a estas personas”.

Día 21 de Noviembre.- Acto de Oración compartida por las Personas Sin Hogar. Plaza del Triunfo. 20:30 horas

Día 22 de Noviembre.- Acto de sensibilización por las personas sin hogar. Plaza de la Corredera 12:00 horas