“Estamos ante enfermos que sienten, viven, aman y tienen familia”

Coincidiendo el Día Mundial de la Salud Mental, miembros de la Pastoral de la Salud de la Diócesis explican su acción ante esta enfermedad.

El 10 de octubre se celebra el Día Mundial de la Salud Mental. Precisamente en este campo tiene mucho que decir los miembros de la Pastoral de la Salud, los cuales tratan cada día con personas afectadas por esta enfermedad. Los sacerdotes Juan Diego Recio y Juan Carlos Valsera, explican a través de la siguiente entrevista la acción de dicha Pastoral ante la enfermedad mental.

P: ¿Cuál es la función de la Pastoral de la Salud en la enfermedad mental?

Juan Diego Recio: Sabemos que no existen enfermedades, sino que existen enfermos, es decir, personas que viven en ese binomio llamado vida que contiene a la vez momentos de salud y momentos de enfermedad. Pero estamos ante enfermos que cuando lo que sienten es que su estructura psíquica se ve rota o desencajada, no dejan de ser las personas que aman, viven, respiran y tienen familia. Por eso la labor de la pastoral de la salud es la de estar juntos, estar al lado, acompañar, sin suplantar a nadie, pero atendiendo a esas dimensiones de cuidado y de consolación, propias de la pastoral de la salud. Al igual que el señor Jesús salió al encuentro del enfermo mental, la pastoral de la salud tiene como responsabilidad adoptar la misma actitud: Sanar y consolar ante esas heridas tan profundas.

P: ¿Cómo es el acompañamiento a las familias?

Juan Diego Recio: Éste acompañamiento se hace con tacto. Es importante recordar que la pastoral no atiende solamente al enfermo sino a su familia, a los agentes sanitarios y a la propia sociedad. Quitar la estigmatización, el miedo, entender que el enfermo mental es un enfermo donde los síntomas no son físicos como un vaso roto o un linfoma, sino que se mueven en otro ámbito, pero que pertenece al mismo enfermo, es vital. No son hombres alejados ni de Dios ni del hombre, sino hombres y mujeres enfermados y por lo tanto necesitados de cuidados, de curación.

Esta pastoral al mundo de la salud mental exige una gran libertad por parte de la gente de pastoral, un reconocimiento de la propia fragilidad, y la del hermano, y una infinita paciencia y caridad porque las enfermedades mentales no siguen un patrón fijo ascendente, sino esta pastoral al mundo de la salud mental exige una gran libertad por parte de la gente de pastoral, un reconocimiento de la propia fragilidad y una infinita paciencia. Pero tiene curación. Y ese es el mensaje más importante, no tirar la toalla.

Juan Carlos Valsera: También hay diferentes asociaciones que ayudan a estos enfermos y a sus familias y desde la Pastoral nos vamos acercando para alentar y acompañar e ir acompañando esta gran  misión de ayudar a los que están  en las periferias, como nos recuerda el Papa Francisco.

P: Esta enfermedad, ¿afecta más a jóvenes o a mayores?

Juan Diego Recio: Hay que entender que al hablar de enfermedad mental no estamos hablando de una sola tipología sino de amplias tipologías que incluyen muchas y diversas enfermedades. Entre las que están los trastornos del desarrollo neurológico, espectro esquizofrénico y otros trastornos psicóticos, bipolares, depresivos, etc.

Lo que sí es algo común es que se está dando más en los jóvenes, sobre todo en la pubertad y el inicio de adultez, y que según algunos estudios está produciéndose en edades cada vez más tempranas.

P: ¿Cómo se les da esperanza?

Juan Diego Recio y Juan Carlos Valsera: No teniendo miedo, no temiéndoles a ellos.

P: ¿Cómo podemos concienciar a la sociedad o hacer un llamamiento a facilitar la integración social y laboral de todas las personas que han sido diagnosticadas de algún trastorno mental?

Juan Diego Recio: Ante todo, ponernos manos a la obra para evitar el estigma que consiste en una imagen negativa que alguien genera sobre otra persona porque ésta posee un rasgo personal que se considera o ciertamente es una desventaja.

En este sentido, el estigma puede conducir a discriminación directa o indirecta.

La propia asistencia sanitaria no llega a cubrir de forma adecuada el tratamiento de la enfermedad mental y existe en la sociedad “sana” la creencia de que nunca se conseguirán ciertos logros e incluso que la situación no mejorará. Por ello, hay que abordar medidas educativas y sanitarias para combatir el estigma.

P: El Día Mundial de La Salud Mental es un buen momento para reflexionar sobre la forma en que estamos abordando estos problemas y, particularmente, sobre los aspectos de la atención sanitaria, tanto pública como privada, que podemos y debemos mejorar para que las personas que padecen este tipo de trastornos reciban la mejor atención e intervención posibles. La Pastoral de la Salud ¿qué dice al respecto?

Juan Carlos Valsera: Sobre todo comprensión y humanidad a la manera de Cristo que se acercaba y se le acercaban todos los que tenían alguna enfermedad o dolencia. Nuestras parroquias han ido un lugar donde se ha tratado con cariño y respeto, pero tenemos que hacer el esfuerzo de irlos integrando. No son personas que tienen una enfermedad, son nuestros hermanos más débiles a los que amamos y ellos corresponden a este amor.

Juan Diego Recio: Ya el pontificio Consejo de Pastoral en el año 2006 lanzaba una serie de líneas de acción que creo nos viene bien tenerlas delante. En aquel momento, S.E. Javier Cardenal Lozano Barragán, Presidente del Pontificio Consejo de la Pastoral de la Salud, sugería algunas líneas que pudieran proponerse como pistas prácticas para preocuparnos amablemente de los enfermos mentales.

Líneas de acción