“Esta Iglesia es un lugar de Dios y para Dios”

El obispo de Córdoba, monseñor Demetrio Fernández, ha bendecido la nueva Iglesia Beato Cristóbal de Santa Catalina, nuevo templo auxiliar de la Parroquia de Beato Álvaro de Córdoba

 

Monseñor Demetrio Fernández ha bendecido esta tarde la nueva Iglesia Beato Cristóbal de Santa Catalina, nuevo templo auxiliar de la Parroquia de Beato Álvaro de Córdoba. En su homilía, el obispo de Córdoba ha comenzado agradeciendo a Vympica la generosidad por la cesión del local consagrado como nueva Iglesia que desde ahora es "casa de Dios donde las personas pueden encontrarse". El prelado ha pedido que este espacio, localizado en la zona de crecimiento de la ciudad, "sea casa de Dios y lleve a la salvación de nuestros corazones".

Con la bendición de la Iglesia, dedicada al padre Cristóbal de Santa Catalina, este nuevo templo se convierte en lugar de culto local al Beato Cristóbal de Santa Catalina, por eso el Obispo ha querido felicitar a la congregación de las Hermanas Hospitalarias de Jesús Nazareno, porque en adelante será más conocido un sacerdote que "abrió su corazón a la caridad para los cordobeses".

La celebración se ha llevado a cabo este 23 de julio, un día antes de la fiesta del padre Cristóbal de Santa Catalina y dos días antes de la fecha de su nacimiento. A partir de agosto se celebrará en la nueva Iglesia la eucaristía cada domingo a las 11:00 horas.

Con la bendición de la nueva Iglesia Beato Cristóbal de Santa Catalina, Córdoba rinde homenaje al Beato emeritense que murió en Córdoba contagiado por los enfermos a los que atendía sin descanso. Fue un sacerdote eremita, fundador en 1673 del Hospital de Jesús Nazareno, y de las Congregaciones Franciscanas de Hermanos y Hermanas Hospitalarias de Jesús Nazareno. Tras una vida de oración y penitencia, en Córdoba descubrió una nueva vocación al servicio de pobres y enfermos. Benedicto XVI aprobó el milagro que conduciría a su beatificación el 7 de abril de 2013, siendo Papa Francisco. Es la primera beatificación celebrada en la Catedral de la diócesis de Córdoba.

Carta pastoral beatificacion padre Cristóbal

Una construcción actual

La nueva Iglesia Beato Cristóbal de Santa Catalina se erige en el terreno cedido en uso por Vimpyca a la diócesis de Córdoba con una superficie total de 192,34 metros cuadrados. Situada entre la calle Concha Espina y la esquina Escritora Cecilia Böhl de Faber, el acceso principal se encuentra en la misma esquina conformando un chaflán. El nuevo templo auxiliar cuenta vestíbulo de 9,07 m, ubicado en una superficie total de 172,08 metros cuadrados útiles que cuenta, además, con espacio dedicado a baño y despacho y un área de 144,10 metros cuadrados destinado a los fieles para las celebraciones litúrgicas.

El diseño es obra del arquitecto diocesano Miguel García Madueño, que ha conseguido una sencillez formal mediante el uso del blanco sobre madera creando un espacio moderno y cálido al mismo tiempo. Se le ha dado el mismo tratamiento al panel en el que se encuentra la cruz central y el Sagrario, que destaca por su geometría sobresaliente del muro donde se ubica.

El Sagrario tiene la originalidad de reproducir el crismón, símbolo por excelencia del cristianismo en época prerrománica, aparecido en relieve en un ladrillo visigodo de barro cocido perteneciente a los fondos del Museo Diocesano de Córdoba e inventariado con el número 296, donación del que ha sido canónigo archivero de la Catedral, don Manuel Nieto Cumplido. Se trata de una pieza singular de uso funerario cuyo original se exhibe en el Palacio Episcopal, fechada entre los siglos VI-VII d. C. y procedente de Santaella.

Esta pieza, en la que se basa el Sagrario del nuevo templo, es el resultado de tipos repetitivos realizados en serie que permitían decorar amplias superficies con un solo original labrado del que se obtenían centenares de copias; esto explicaría la inversión de las letras que presenta la pieza original. En este caso, para facilitar la correcta interpretación del crismón, el alfa y omega se lee de izquierda a derecha.

Imaginería y pintura

Arquitectura, escultura y pintura se alían con la liturgia en un único canto a Cristo, verdadero centro de esta Iglesia del Beato Cristóbal de Santa Catalina. La pintura al óleo de una escena del padre Cristóbal de Santa Catalina entregando pan a los pobres se sitúa junto al Sagrario, donado por las Hermanas Hospitalarias de Jesús Nazareno. Se trata de una composición de la pintora sevillana Nuria Barrera, autora del cartel de la Semana Santa de Córdoba en 2017. La artista comenzó a estudiar la figura del padre Cristóbal al recibir el encargo de la diócesis de Córdoba y basa su obra en un relieve que ya existe en la Catedral cordobesa al que ha sumado un estilo naturalista y realista. La autora ha querido ofrecer del padre Cristóbal “una escena con vida, cargada de sentimiento, especialmente cuando los niños se acercan al Beato en el momento en el que él le da el pan; una escena que transmite emoción y la bondad de una persona que se entregó mucho a los demás”, explica Barrera sobre su obra, que antes de comenzarla ha supuesto un trabajo de documentación sobre la historia del Beato Cristóbal.

Junto al cuadro, se sitúa una reliquia del titular de este templo auxiliar que desde hoy es expuesto a la devoción popular en un relicario con forma de sol que contiene restos del Beato al que llamaban “el girasol de Dios” por el modo en que buscaba siempre con su vida dirigirse hacia la luz de Jesucristo. Una segunda reliquia se encuentra bajo el altar, siguiendo la tradición de la Iglesia para consagrar la mesa eucarística.

El taller Dorrego, de Arganda del Rey, ha realizado las tallas en cedro real del Crucificado y la Virgen que se encuentran en el presbiterio. Sobre la gran cruz blanca que lo preside, cuelga el Cristo, en madera natural, con un sencillo paño de pureza; junto a Él, en la hornacina, lo acompaña la Virgen con el Niño, cuya policromía y dorado constituyen la nota de color en el espacio.

Completa el conjunto la reproducción de un Vía Crucis firmado por la artista Marieta Quesada. El original se encuentra en Losanne, Suiza. Sus 14 estaciones están pintadas sobre papel hecho a mano con aguada, sepia y plumilla. Mediante un conjunto de trazos que se mimetizan con los materiales y colorido del templo, estas escenas nos invitan a peregrinar por los momentos vividos por Jesús de Nazaret desde su prendimiento hasta su Crucifixión y sepultura.

Cuatro reliquias

El nuevo templo acogerá una reliquia del Beato Cristóbal de Santa Catalina para la veneración pública de los fieles. Otras cuatro reliquias carmelitas presidirán el altar del nuevo templo Beato Cristóbal de Santa Catalina dispuestas en una teca que integra cuatro reliquias de los Beatos Carmelitas mártires de Montoro.

El Secretariado para las Causas de los Santos solicitó las reliquias a las respectivas órdenes religiosas, tanto a los Carmelitas como a la Congregación de Hermanas Hospitalarias Franciscanas de Jesús Nazareno, para que éstas presidan el altar de este nuevo templo de la diócesis cordobesa.

 

Una comunidad en fiesta

La comunidad de Hermanas Hospitalarias de Jesús Nazareno, consagradas al cuidado de ancianos en cuatro residencias de la diócesis cordobesa celebran la dedicación al Beato Cristóbal de Santa Catalina de esta nueva Iglesia en la ciudad

La superiora de la Residencia de Ancianos «Jesús Nazareno» de Córdoba, casa madre de la congregación fundada por el Beato Cristóbal de Santa Catalina, María del Carmen Pérez Gallego, ha expresado su alegría porque el padre Cristóbal sea titular de una Iglesia en la ciudad “una iglesia sencilla, como era él”, añade.

Para esta comunidad, todo lo que sea dar a conocer al Beato es muy importante porque es “ejemplo y estímulo permanente” en este tiempo de pandemia, ya que como relata su biógrafo, el padre Posadas, “no hay pena que no hiciese suya”. Para las hermanas en este momento de tanta necesidad, la bendición de esta Iglesia hace sonar su nombre como el de la “persona que se entregó a los necesitados”.

La familia de un niño sobre el que se verificó el milagro que condujo a la beatificación del padre Cristóbal pertenece a la parroquia del Beato Álvaro de Córdoba, de la que esta Iglesia es templo auxiliar. Así, una madre, entonces embarazada, acudió a la intercesión del padre Cristóbal cuando le anunciaron que la gestación no acabaría en alumbramiento del hijo que esperaba; entonces “oró al Señor a través del padre Cristóbal y oramos las hermanas, y todo el mundo conocido” y finalmente el bebé nació perfectamente, contra el pronóstico adverso de los médicos, “como vida que florece por la intercesión de los santos”.

En el nuevo templo, junto al Sagrario, estará una reliquia del padre Cristóbal para su veneración pública, aunque los fieles visitan sus restos que reposan en la celda donde murió en la Capilla de Jesús Nazareno, en la casa madre donde inició su vida de servicio y amor a los pobres.