Espiritualidad y recogimiento al servicio de todos

La casa diocesana de espiritualidad Betania regentada por religiosas de Jesús Nazareno cumple 50 años de su existencia. 50 años repletos de recuerdos, de vivencias, pero sobre todo, de espiritualidad

Hace justo 50 años ahora de aquella iniciativa de las religiosas de Jesús Nazareno para comenzar la puesta en marcha de una casa de espiritualidad, destinada en un principio, a todas aquellas novicias de la orden que necesitaban un lugar para su formación. Ha llovido mucho desde aquel proyecto, desde aquel día en el año 63, que llegaron a ese rinconcito de la sierra cordobesa para llevar allí a todo el noviciado.

Al principio no resultó tarea fácil, pero confiando siempre en la Providencia, se llevó a cabo y se fundó la casa “Betania de Jesús Nazareno”. “La idea era también que pudiera ser un lugar donde retirarse, un lugar de silencio, por lo que se establecieron dos finalidades: acoger el noviciado y a señoras que lo necesitaran por sus circunstancias”, cuenta la superiora, Josefa María Márquez. A pesar de ello, hubo cambios con los que no contaban y llegó incluso a ser una escuela hogar para aquellas niñas que tenían a su familia en cortijos y no podían ir al colegio, recuerda la religiosa Isabel Márquez. Pero sin duda, lo que más dejo huella fue el paso al noviciado que allí dio un buen grupo de jóvenes y del que la religiosa Jesusa González fue testigo, ya que ayudó en su camino de formación a muchas de ellas. “La casa siempre es un lugar especial, no olvidaré nunca todo lo que he vivido en ella”, manifiesta Jesusa.

En la actualidad

Con toda una vida por delante, Betania es hoy por hoy una de las casas de espiritualidad con las que cuenta la diócesis de Córdoba. Abierta a todo el que desee vivir unos días de retiro, de silencio o de paz, entre otros, pone al servicio de las personas la entrega y el trabajo de las religiosas de Jesús Nazareno que sirven este lugar y que además, este año cumplen el 345 aniversario de su congregación.  “Tras 50 años, vemos la casa a pleno rendimiento, rebosante de simpatía y cariño”, expresa Jesusa. Al mismo tiempo, la religiosa Mª Antonia Lizarte, que se encarga de la portería de la casa, añade: “La gente se va siempre encantada, encuentran paz, tranquilidad y a nosotras nos da alegría que se sientan como en casa”.

Con cabida para 70 personas, seguirá siendo como así significa su nombre, “Betania”, un lugar de “acogida”, un lugar para dar “gracias a Dios” y seguir confiando en la Providencia, porque como dijo el Padre Cristóbal: “Mi providencia y tu fe, mantendrán esta casa en pie”.