“Espero transmitir la alegría del Evangelio”

Recién conocida la noticia de su traslado a Picota, Perú, hablamos con Rafael Prados Godoy. El joven sacerdote se enfrenta a una experiencia única que sin duda lo ayudará a crecer en su vocación. Ha acogido la noticia con “alegría y sorpresa” está contento de volver a esa tierra que conoció como seminarista y a la que esperaba volver como sacerdote. Su maleta sólo lleva un deseo, ser capaz de cumplir con la misión que Dios tiene pensada para él. Rafael con su Sí se ha entregado por entero a la voluntad de Dios

P: ¿Qué te llevó al sacerdocio?

Rafael Prados: Todo empezó cuando mis padres decidieron cambiarme al colegio Trinidad Sansueña, cuando comencé los cursos de la ESO conocí a los seminaristas que me invitaron al preseminario, a raíz de esto surgió la inquietud vocacional. Finalmente decidí entrar al seminario con 13 años y en mis primeros ejercicios espirituales, en San Calixto con D. Francisco Granados, descubrí que el Señor me llamaba.

P: Y, ¿cómo conociste a Jesucristo?

Rafael Prados: Tengo la gran suerte de haber nacido en una familia cristiana y, gracias a Dios, mis padres me dieron a conocer a Jesucristo desde que tuve uso de razón. Obviamente, un conocimiento más profundo e íntimo en los años de formación en el seminario.

P: ¿Cómo describirías tu vida sacerdotal?

Rafael Prados: Es un don y un regalo de Dios y cada día le doy las gracias por haberme llamado. Es también un compromiso y un esfuerzo por intentar ser cada día mejor sacerdote, procurando llegar a la santidad, para ser el sacerdote que Dios quiere y la Iglesia necesita.

P: ¿Cuáles han sido los retos más simbólicos que has enfrentado como sacerdote?

Rafael Prados: Para mí creo que ha sido sentarse en un confesionario, ser capaz de transmitir la misericordia de Dios a un corazón herido por el pecado, aunque viene muy a cuento eso de “simbólico” que aparece en la pregunta, ya que uno se da cuenta de que es Dios quien obra el milagro en el corazón del penitente.

P: ¿Qué experiencias como sacerdote te han dejado más impactado?

Rafael Prados: Fue en mis primeros meses como sacerdote, una ocasión en la que tuve que darle la unción de los enfermos a una persona que estaba a punto de fallecer. Ver como esta persona, después de reconciliarse con el Señor, se enfrentaba a la muerte tranquila, feliz, con un profundo deseo en su corazón de encontrarse por fin cara a cara con Jesús y con María, a quienes tanto había amado a lo largo de su vida, fue precioso. Lo único que yo podía pensar en ese momento era: “Que alegría, así es como quiero morir, con una sonrisa en los labios y con Dios en mi corazón”.

P: ¿Cuál consideras que es la tarea más difícil para un sacerdote?

Rafael Prados: Como decía el Papa Benedicto XVI, ser cristiano no consiste en un conjunto de normas o una filosofía, sino en una relación personal con alguien, que es Jesucristo. Desde mi punto de vista, la tarea más difícil para un sacerdote es ser capaz de propiciar ese encuentro personal con Jesús, porque si no existe esa relación personal, todo lo que puedas decir, en mi pobre opinión, caería en saco roto.

P: ¿Y la más fácil?

Rafael Prados: La tarea más fácil para mí es celebrar la Eucaristía. La gente puede pensar que conlleva un esfuerzo, un trabajo… Todo lo contrario, la Eucaristía el descanso del alma, el encuentro  más íntimo con aquel que amas más que a nadie. ¿Cuándo le ha costado trabajo a nadie encontrarse con alguien a quien quiere?

P: ¿Cómo has recibido tu nombramiento de pasar a ser misionero en Picota?

Rafael Prados: Con mucha alegría y con mucha sorpresa al ver que Dios y la Iglesia se fían de mí para esta misión. Yo estuve en Picota hace ya nueve años, con el seminario, un mes de experiencia misionera. Desde entonces decidí que, si Dios quería, un día volvería siendo ya sacerdote y el Señor ha querido darme gusto en este deseo que tenía desde hace tanto tiempo, por ello le doy las gracias cada día y le pido que me ayude en esta nueva misión que me encomienda.

P: ¿Qué esperas de este tiempo?

Rafael Prados: Espero estar a la altura, Picota es una parroquia muy extensa y atendida sólo por dos sacerdotes,  allí estaré con D. Francisco Granados que llevará el peso de ser “cabeza” en esta parcela de la Iglesia y por mi parte espero ser ayuda más que estorbo, y espero simplemente ser capaz de transmitir la alegría del Evangelio, transmitir el amor a Jesús, a María, ser capaz llevar a Dios a estos cristianos que tanta sed tienen de Él. Espero ser capaz de entregarme con todo mi corazón y con todo mi ser.

 

De manera breve, responde a las siguientes preguntas sobre tu perfil personal

Nombre completo: Rafael Prados Godoy.

Edad: 28 años.

Lugar de nacimiento: Cordoba.

Un recuerdo de tu niñez: Los domingos, en misa en San Nicolás y comida en casa de la abuela Conchita.

Define tus años en el seminario: Un regalo de Dios.

Tu comida favorita: Huevos fritos con patatas.

Tus aficiones: Cine, series y libros.

Gustos: Una misa solemne, estar en el campo.

Tu mejor amigo: Mis hermanos sacerdotes compañeros de curso.

Tu cura: D. Gaspar.

Un deseo: Ser santo.

Rezas por…: Las vocaciones y por los sacerdotes, especialmente por los que sufren. Por Fuente Obejuna, pueblo en el que he estado estos tres primeros años y que tanto voy a echar de menos.