“Espero ser un sacerdote que se transforme en Jesucristo”

Guillermo Padilla nació en Madrid el 10 de mayo de 1988 y se ha formado en el Seminario Conciliar "San Pelagio"

Tu paso por el Seminario termina, ¿Cómo afrontas estos últimos días antes de tu ordenación presbiteral?

Por un lado, son muchas cosas las que se presentan, un horizonte muy amplio, pero por otro, con mucha confianza porque el Señor me ha traído aquí y es su voluntad así que como el mayor deseo es hacer su voluntad con mucha confianza de estar en sus manos. También confío mucho en la Virgen, sé que por medicación de Ella Dios me dará la gracia para hacer su voluntad en cada momento.

A lo largo de este periodo de discernimiento y formación ¿Cómo has vencido el miedo y la duda?

Uno se sabe que por sí mismo es pequeño y por la pequeñez uno es capaz de todo lo malo que uno pueda hacer, pero por otro lado,  sabes que estás en las manos del Señor y que Él nunca te va a abandonar. Estoy tranquilo porque sino te quieres separar de sus brazos, Él va a estar en todo momento, eso y la mediación de la Virgen María hacen que esté muy tranquilo. Cuando uno quiere hacer la voluntad de Dios sabe que va por el camino más seguro del mundo.

https://youtu.be/TRSxW_94tXI

¿Qué sacerdote esperas ser?

A veces se pueden plantear muchas posibilidades, muchos modelos sacerdotales, pero al final todo radica en estar unido a Jesucristo, si lo hago ya no seré yo el que viva, sino Él será el que vive en mí. Si Él vive en mí estará todo hecho porque la gente no me espera a mí, espera a Jesucristo. Lo que más deseo es ser un sacerdote que esté lo más íntimamente unido a Jesucristo y me transforme en Él y sea Él el que vaya por las calles, el que compre el pan, el que celebre la eucaristía.

¿Cómo imaginas la Iglesia del futuro de la que tú vas a formas parte?

A veces vemos las cosas regular pero también vemos muchos deseos de santidad, gente joven que desean la santidad. Actualmente hay poca gente en la Iglesia, quizá no seamos muchos pero si deseamos vivir unidos a Jesucristo, Él se servirá de esos pocos para que sean el germen de una nueva primavera en la Iglesia. Dios sabe muy bien cómo lleva su Iglesia y no hay que perder nunca la esperanza.

COMPARTIR EN REDES SOCIALES