Peregrinación Diocesana a Tierra Santa

La peregrinación diocesana de Córdoba a Tierra Santa continúa su trayectoria según el programa establecido. El día 15, comenzó la jornada en la basílica de Getsemaní con la celebración de la Santa Misa junto a la piedra donde Jesús rindió su voluntad humana a la voluntad divina: “Hágase tu voluntad” durante la agonía de Getsemaní.

Los peregrinos visitaron San Pedro in Gallicantu, donde Jesús miró a Pedro con amor misericordioso, después que éste había negado a su Maestro. Allí Pedro lloró amargamente sus negaciones.

A las 12 de la mañana se concentraron los 4 grupos, 160 personas en total, en el Cenáculo para recordar la institución de la Eucaristía y del sacerdocio ministerial, para actualizar el mandamiento del amor fraterno, para recordar la resurrección del Señor y para evocar la presencia del Espíritu Santo con María el día de Pentecostés.

Los sacerdotes pudieron renovar ante todos los presentes y ante el Sr. Obispo que les presidía sus promesas sacerdotales. Un acto emotivo, donde todos oraron por los sacerdotes y por las vocaciones al sacerdocio ministerial.

Hoy miércoles la peregrinación ha llegado a su punto culminante. A las 8 de la mañana han comenzado el ejercicio del Viacrucis que culminaba en el monte Calvario y en la celebración de la Eucaristía junto al sepulcro vacío. Han palpado la presencia de Cristo resucitado en el Sacramento del Altar, que está con nosotros todos los días hasta el fin del mundo.

Terminada la Santa Misa de resurrección, el Obispo acompañado del vicario general y otros sacerdotes han visitado el Patriarcado Latino de Jerusalén para entregar un donativo al Patriarca, en nombre propio y de la diócesis de Córdoba. “Tan solo me pidieron que no me olvidara de sus pobres, cosa que he cumplido con esmero” (Gal 2,10), nos recuerda san Pablo.

El Obispo de Córdoba, sucesor de los Apóstoles, ha llevado a su hermano el Patriarca de Jerusalén el abrazo de paz y la limosna, tal como hiciera san Pablo en su tiempo (cf 2Co 8). Por su parte, los peregrinos han ido dejando sus limosnas en cada una de las iglesias en las que hemos celebrado los misterios de nuestra fe, conscientes de que la Custodia de Tierra Santa que gestionan los Franciscanos haya notado el paso de los cordobeses por cada una de sus parroquias.