Entrega de albas en la Fiesta de la Presentación del Señor

El Obispo realizó la entrega de albas a los hermanos de nuevo ingreso en el Seminario Mayor, ocho en total

La Presentación del Señor es una fiesta de gran calado para el sacerdote. Por una parte, celebra el momento por el cuál Cristo, llevado al Templo por María y José, es presentado y consagrado al Padre. Pero por otra parte, allí, todos ellos han sido consagrados al Padre en la persona de Cristo como hijos en el Hijo de Dios. “Así, vestir el alba es revestirnos de Cristo, recordar nuestra condición bautismal: hemos sido consagrados a Cristo. Por ello, revestirnos con el Alba, es más que un gesto externo, es afianzar nuestro Sí a la vocación a la Santidad recibida en el bautismo y la vocación al Sacerdocio”, explican los seminaristas y sacerdotes del Seminario Conciliar “San Pelagio”, quienes el pasado martes, fiesta de la Presentación del Señor, participaron en la entrega de albas a los hermanos de nuevo ingreso.

La ceremonia fue celebrada por el Sr. Obispo, que invitaba a los seminaristas que recibían el alba, ocho en total, a guardar su alma limpia como la vestidura que recibían. A la vez que recordó la importancia litúrgica tiene está fiesta para la Iglesia y para ellos, en especial.

“Le pedimos al Señor que nos mantenga en su fidelidad y que cada día podamos decir como la oración propia de esta vestidura: «blanquea Señor y limpia mi corazón, para que purificado con la sangre del Cordero, pueda gozar de las alegrías eternas»”, han manifestado.

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