“El Sínodo me ha aportado un camino para encontrarme con Dios”

David Montes Calvo es el líder del grupo Ultreya Jóvenes Virgen del Camino del Movimiento de Cursillos de Cristiandad

¿Qué te animó a participar en el Sínodo de los Jóvenes de Córdoba?

Para mí no fue un qué, sino un quién. Uno de los responsables de mi reunión me pidió que me encargara. En un principio no me sentía capaz, puesto que previamente había leído sobre él en la revista de Iglesia en Córdoba y pensaba que no era el más adecuado. Pasado el tiempo, no me arrepiento de mi sí. Para mí, el sínodo ha supuesto una vía para descubrir que no soy el único joven interesado en la Iglesia, preocupación que arrastraba desde hace mucho tiempo atrás.

¿Cómo trabaja tu GPS habitualmente?

Aunque soy el líder GPS de mi grupo, he compartido esta responsabilidad con otras personas de mi grupo a lo largo de estos años. Pese a ser la cabeza visible de mi GPS, sus buenos resultados no son solo fruto de mis acciones sino que todos los integrantes de mi grupo hemos ido colaborando conforme ha surgido la ocasión. Solemos acordar una estructura común para todas las reuniones del año, de manera que periódicamente se encarga una persona diferente de prepararla, aunque siempre contaba con mi apoyo si lo necesitaba.

¿Qué te parece esta iniciativa de la Diócesis para los jóvenes?

Esta iniciativa me parece muy buena idea. Cuando era más joven me sentía un poco fuera de lugar, porque conocía a muy poca gente de mi edad con la que compartir mis inquietudes. A través del Movimiento de Cursillos y del Sínodo he descubierto una realidad mucho más rica e interesante. Me han servido para descubrir que no estoy solo y que en comunidad se puede llegar más lejos y mejor. En mi grupo he descubierto a verdaderos amigos que están dispuestos a ayudarme a crecer en mi fe y que son muy importantes en mí día a día. Nuestro grupo va más allá de la reunión de los miércoles, porque nos preocupamos diariamente los unos de los otros.

¿Qué puede aportar este Sínodo a tu vida de fe?

El Sínodo me ha aportado un camino para encontrarme con Dios, una vía para expresar mis dudas de fe y cómo poder resolverlas. Soy consciente de que no es la única manera de conectar con Dios, pero a mí, hoy por hoy, me sirve. Durante mucho tiempo he escondido mi fe por miedo al qué dirán. EL Sínodo me ha dado la fuerza suficiente como para reafirmarme públicamente en mi fe, siento que no puedo recular en mi fe, porque eso sería dar la espalda a Dios. Me ha enseñado que debo hablar con quien me quiere escuchar y dar testimonio de mi fe con mis actos a quien no me quiera escuchar. No hace falta decir que soy cristiano si me comporto como tal.

¿Sientes que la Iglesia diocesana cuenta contigo?

Más que sentir que la Iglesia diocesana cuente conmigo, siento que soy parte de ella. Siento que forma parte de mí y que sin ella no habría llegado hasta donde estoy. Siento que es mi casa, y como casa mía que es, soy consciente de que tiene sus debilidades, pero también sus fortalezas (aunque normalmente se obvien), debo trabajar para ayudar a mejorarla y destacar sus virtudes. No soy un ente pasivo en ella, sino que es mi responsabilidad defenderla en mis ambientes. Porque yo soy Iglesia.

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