“El que se enamora de Cristo en la eucaristía lo reconoce en los pobres”

El Obispo de Córdoba presidió la  eucaristía en la Solemnidad del Corpus Christi en la Catedral de Córdoba. Tras la celebración solemne, tuvo lugar la procesión de la Custodia de Arfe en el interior del Templo y el Patio de los Naranjos

El Obispo de Córdoba presidió en la Catedral la eucaristía en la solemnidad del Corpus Christi, concelebrada por el Cabildo Catedral de Córdoba y el clero de la ciudad.  En su homilía, el Obispo de Córdoba señaló que la eucaristía impulsa “un dinamismo como ningún otro en la historia de la humanidad” y subrayó que todo en la Iglesia gira en torno a la Eucaristía, por eso la celebración de la solemnidad del Corpus Christi “vale la pena, por dedicar un día solemne para rendir culto a Jesús Sacramentado, al misterio de la eucaristía” para detenernos a agradecer a Dios “ese precioso invento del sacramento a través del cual Él en persona, se hace presente con la frescura y energía de su resurrección”.

Día de la Caridad

En el día de la Caridad, monseñor Demetrio Fernández, explicó en su homilía como Cáritas Diocesana de Córdoba ha suscitado la generosidad de los cordobeses durante la pandemia y “la ciudad entera se ha puesto en pie de solidaridad “, una respuesta que obedece al bien que hace Cáritas al recordarnos “que tenemos que dar limosna”. El Obispo de Córdoba invitó al despojamiento, para que busquemos privarnos de algo a favor de los pobres, “porque la caridad cristiana viene dada por el mandato de amor Cristo, que “siendo Dios y siendo rico se despoja de todo para darnos hasta su cuerpo y su sangre”, dirigió a los fieles que ocupaban la Catedral, según el aforo previsto.

En su alocución, el Obispo de Córdoba, resaltó que en Córdoba existen barrios que están entre los cinco más pobres de España y eso “debe quemar a todos, a la Iglesia y a las autoridades, más, cuanto más cristianas”. En su reflexión sobre las necesidades de los cordobeses instó al “compromiso del despojamiento” porque “si no ocurre así, nuestro cristianismo es de poco calibre”. “El que se enamora de Cristo en la eucaristía lo reconoce en los pobres”, prosiguió monseñor Demetrio Fernández, que invitó a acercarnos al sacramento viviendo “en la originalidad del amor de Dios” y transformados para ser generosos, más solidarios, más capaces de compartir con los demás.

Para el Obispo de Córdoba, los cristianos no nos servimos “de nuestra religión, el mandamiento nuevo no es para provecho nuestro, sino para sacarnos de nosotros mismos: dar la vida a favor del otro”.

Tras la santa misa, tuvo lugar la procesión claustral de la Custodia de Arfe en la que participó el alcalde de Córdoba, José María Bellido, representantes institucionales,  de los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado y miembros de treinta hermandades de Córdoba. Cáritas diocesanas y de la Adoración Nocturna Cordobesa participaron en esta celebración que es prolongación del Jueves Santo.

COMPARTIR EN REDES SOCIALES