El Obispo preside en San Pedro el LXXV aniversario de la hermandad penitencial de la Misericordia

Con una solemne Eucaristía, celebrada en la basílica parroquia de San Pedro, el Obispo de Córdoba, Mons. Demetrio Fernández, presidió el pasado domingo, la fiesta principal de la hermandad de la Misericordia.

La cofradía penitencial conmemoraba que −exactamente un día después, el lunes 27− se cumplían 75 años de la firma de su documento fundacional, redactado en 1937.

El Sr. Obispo fue recibido en la puerta de la basílica por el hermano mayor, Leopoldo Tena Guillaume, que le hizo entrega de la vara como símbolo de reconocimiento a su autoridad, y por el rector del templo, Antonio Jurado, que le dio a besar la reliquia de los Santos Mártires de Córdoba.

Junto al Sr. Obispo concelebraron el rector y el sacerdote Francisco Varo, capellán mayor de la Universidad de Navarra y cofrade de la Misericordia. El grupo de cámara Scarlatti y el tenor Antonio Sillero pusieron la ilustración sonora del acto.

En la homilía, el prelado felicitó a la cofradía por sus bodas de diamante y animó a los cofrades que ahora forman parte de la hermandad a seguir el ejemplo devocional de sus mayores, que decidieron devolver al culto una imagen de Cristo para hacer ver a los cordobeses su Misericordia. También deseó que la Cuaresma que estaba comenzando fuese para todos un tiempo de penitencia y de acercamiento a Dios y a los hermanos como preparación para la Semana Santa y la Pascua.

Tras la homilía tuvo lugar la protestación de fe, en la que los hermanos ratificaron su compromiso con las grandes verdades de nuestro dogma. En la oración de los fieles se pidió por todos los hermanos que han pasado por la hermandad en estos 75 años, y por las personas, entidades y congregaciones que reciben la ayuda social de la cofradía a través de su programa Obras de Misericordia.

Antes de impartir la bendición, se impuso la medalla de la hermandad a una decena de cofrades, entre ellos el alcalde de Córdoba, José Antonio Nieto, que forma parte de la corporación desde hace ocho años.

Antes de regresar al Palacio Episcopal, el Sr. Obispo visitó la casa de hermandad y departió con los hermanos, invitados y jóvenes cofrades del cuerpo de acólitos que habían participado en la función solemne.

Antonio Varo