El Obispo invita a los consagrados a ser ejemplo de santidad

En la Jornada Mundial de la Vida Consagrada que hoy se celebra con motivo de la fiesta de la Presentación del Señor

Este año la Jornada Mundial de la Vida Consagrada se ha celebrado bajo el lema “La vida Consagrada, encuentro con el Amor de Dios” y en la Diócesis de Córdoba, numerosos consagrados y consagradas, religiosos y religiosas se han congregado en la Catedral para celebrar la santa misa presidida por el Obispo. Además junto a Mons. Demetrio Fernández, ha concelebrado el Obispo de Bangassou, el cordobés Mons. Juan José Aguirre.

En este día de la fiesta de la Presentación del Señor, el Obispo ha explicado que los consagrados renuevan delante de Dios esa consagración que un día hicieron en su juventud y que hoy “ofrecen de nuevo por la salvación del mundo y por tantas necesidades que padece nuestra humanidad”.

A continuación, ha explicado que “la vida consagrada no es un estatus de vida donde uno resuelve sus problemas y punto. La vida consagrada es la ofrenda de la propia vida a Dios pero del todo y para siempre y con actitud de martirio, de muerte, de entrega de la propia vida” ha insistido citando como ejemplo a Mons. Juan José Aguirre.

También ha agradecido la labor que realizan todos los consagrados, afirmando: “Esa consagración a Dios sostiene en la Diócesis de Córdoba a tantas personas de múltiples maneras, en primer lugar con el acompañamiento, tantas personas que sólo con veros perciben que vuestra vida está consagrada al Señor, tantas personas a las que se dirige vuestra acción apostólica, enfermos, pobres, con todo tipo de carencias, también niños, jóvenes y adolescentes que en el mundo de la educación atendéis, y también con el sostén de la oración”.

Finalmente don Demetrio ha concluido haciendo un llamamiento a la santidad: “Esta Jornada nos recuerda a todos el camino a la santidad. Qué santos tenéis que ser todos queridos religiosos, religiosas, consagrados y consagradas, esa es vuestra tarea. Luego además tenéis encargos y actividades pero vuestra tarea principal es recordar a todos, en la Iglesia a los pastores, a los seglares, que nuestra vocación única es la santidad. Si a la Iglesia le faltara este testimonio le faltaría una dimensión esencial, la tensión hacia la santidad”.