El Obispado de Ciudad Real acoge el curso Teen Star

Se trata de un programa afectivo sexual cuyo objetivo es la formación de los jóvenes en el amor humano.

teenstar (1)“Los jóvenes disponen de mucha información, porque tienen todos los medios a su alcance, entre ellos Internet, pero carecen de formación para aprender a amar y a ver que la persona es una totalidad: cuerpo y alma”. Así lo expuso Lourdes Sánchez en el arranque del curso de educación afectivo sexual Teen Star, que hasta el próximo día 26 de septiembre se impartirá a 52 personas en el Obispado de Ciudad Real.
Un completo programa que se lleva a cabo en más de 40 países “con una pedagogía muy inductiva, que hace que sean los adolescentes los que vayan descubriendo la verdad sobre la sexualidad para que sean más libres y responsables a la hora de tomar decisiones”, en palabras de la responsable del curso Teen Star en Andalucía.
Acompañada por Enrique Aranda, jefe del Servicio de Oncología del Hospital Reina Sofía de Córdoba y la persona que lleva las riendas del programa en toda España, habló del inicio de la vida, la fertilidad, el amor humano, la teología del cuerpo y todo lo que afecta a la sexualidad humana desde un punto de vista no solo físico, sino también intelectual y espiritual.
Matrimonios, maestros, monitores, profesores de catequesis, profesionales sanitarios y amas de casa se dan cita en este curso intensivo para orientar a los jóvenes en un ámbito afectivo sexual que, además, “implica a los padres”, según precisó Sánchez. “Deben transmitir a sus hijos desde la pubertad estas cuestiones”, matizó al respecto.
Por su parte, Lourdes García, responsable de la Delegación Diocesana de Pastoral Familiar de Ciudad Real, señaló que “se separan en exceso ambas cosas, cuando la persona es un todo: cuerpo y mente”. “El adolescente ha de entender que la afectividad y sexualidad van integradas” argumentó en este sentido.
Fortalecer la identidad y la autoestima de los jóvenes es uno de los objetivos del Teen Star. “Se aborda desde la antropología cristiana de respeto a la persona y al cuerpo”, señaló García a este respecto. Pero, además, cumple con otros cometidos. Entre ellos, se encuentra el de desarrollar el respeto por el don de la vida.
ORIENTACIÓN. El descubrimiento de la riqueza de la propia sexualidad es un camino no exento de sentimientos, metas, ilusiones y miedos. “Muchos jóvenes creen que lo saben todo y al final te dicen lo mucho que han aprendido”, indicó Sánchez, que lleva doce años formando a adolescentes en el plano afectivo. “Ni puritanismos ni progresismos desbocados, los adolescentes reclaman nuestra atención no para adoctrinar, sino para informar, prevenir y orientar, para sentir que es un tema en el que no viajan solos, sino que están acompañados, para entender que el amor es algo tan hermoso que toda decisión ha de ser tomada con tanto corazón como cabeza”, aseguran desde la página web de la Diócesis de Ciudad Real.

R. Santamarta (La Tribuna de Ciudad Real)