El misionero comboniano Pablo Ostos realiza los votos perpetuos

Acompañado de su familia y numerosos fieles, Pablo Ostos, misionero comboniano, realizó los votos perpetuos en la Iglesia de Capuchinos (antiguo convento del Santo Ángel), el pasado 26 de marzo.

El misionero comboniano Pablo Ostos realiza los votos perpetuos
Acompañado de su familia y numerosos fieles, Pablo Ostos, misionero comboniano, realizó los votos perpetuos el pasado 26 de marzo en la Iglesia de Capuchinos (antiguo convento del Santo Ángel).
El acto estuvo presidido por Joaquín Alberto Nieva, Vicario General de Pastoral, y por Ángel Lasita, Delegado provincial comboniano, quién se encargó de leer la homilía realizada por Ramón Eguiluz, provincial de los misioneros combonianos en España, que no pudo estar presente.
En la homilía, destacó que en una sociedad como la nuestra no es fácil tener el rostro de Dios entre nosotros y alabó el gesto de Pablo de consagrarse para la misión.
Ramón Eguiluz, provincial comboniano, tomando de ejemplo a San Daniel Comboni, fundador de los misioneros combonianos, pidió a Pablo estar abierto a todo y a todos, así como darse a los demás con la mayor sencillez posible. "Pablo hoy delante de todos nosotros te postras ante el Dios de Jesús para decirle que te quieres dar a Él por completo, a los demás y a los más desfavorecidos del mundo". Continuó diciendo: "No tengas miedo, el Señor se regocija en la pequeñez de nosotros para que conozcamos su amor, un amor que no tiene límites".
Posteriormente, tuvo lugar el rito de consagración, por el que Pablo entregaba su vida a Dios y a la misión.
Vocación de Pablo
Pablo Ostos, misionero comboniano ha hecho sus votos perpetuos a los 43 años de edad. Natural de Écija, es el tercero de ocho hermanos y desde pequeño sus padres lo educaron en la fe y aprendió a apoyarse en el Señor para afrontar los desafíos de cada día. Trabajó durante seis años como ingeniero técnico agrícola por distintas partes de España, pero tras experimentar un gran vació, se fue a Perú a hacer una experiencia misionera con una ONG en la que trabajó con niños de la calle. “En Perú encontré mi vocación: anunciar a la gente este gran amor que Dios Padre tiene por ellas y servirlas para que puedan vivir su dignidad de hijos de DIOS. En Perú descubrí que Dios me pedía la consagración, dedicarme a esto en exclusividad y para toda la vida”, afirma Ostos en su narración sobre la historia de su vocación.
Entonces decidió ingresar en el instituto Comboniano donde recibió el postulantado. De ahí pasó al noviciado en Santarém, Portugal y se enamoró de la figura de San Daniel Comboni. Después hizo sus primeros votos temporales en su pueblo de nacimiento. A continuación, fue trasladado al centro internacional de formación de hermanos de Bogotá en Colombia. Allí, comprobó que “la misión es muy dura y exigente, y allí o te pierdes o te santificas”, afirma.
Y tras su trabajo en Colombia, cambió de rumbo a tierras africanas durante cuatro años, “siempre digo que el Pablo que vuelve de Mozambique no es el mismo Pablo que fue a Mozambique”, indica y por ello está muy agradecido a Dios.

Pueden consultar la entrevista a Pablo Ostos en canaldiócesis.tv