El mayor elogio: “es como un hermano para mí”

El Papa Francisco ha continuado hablando de la familia en la audiencia general.

Todos los miércoles el Santo Padre tiene audiencia general en la plaza de San Pedro con miles de fieles. Durante este tiempo, el Papa Francisco está dedicando estos encuentros para hablar de la familia en relación al contexto entre los dos sínodos sobre la familia que estamos viviendo.

Cada miércoles, el Pontífice habla de un rol de la familia, ya ha hablado de los padres, del papel de las madres, de los hijos y en esta ocasión, ha tocado hablar de los hermanos. Y ha afirmado que “la fraternidad era un valor esencial en el pueblo de Israel, encontrando cumplidos elogios de ella en el Antiguo Testamento”. Asimismo ha destacado que el mayor elogio que se puede recibir de otra persona es el de “es como un hermano para mí”, y ha recordado también el brillo de la fraternidad cuando en una familia hay un hermano que es más débil. Finalmente, ha pedido al Señor que en esta Cuaresma bendiga a todas las familias.

Texto íntegro:

Queridos hermanos y hermanas:

Seguimos con el tema de la familia, en concreto hoy hablamos de los hermanos. La fraternidad era un valor esencial en el pueblo de Israel, encontrando cumplidos elogios de ella en el Antiguo Testamento. Su ruptura, sin embargo, abre un abismo profundo en el hombre. La pregunta de Dios a Caín: «¿Dónde está tu hermano?» no cesa de resonar a lo largo de la historia.

Es en la familia donde aprendemos a abrirnos a los demás, a crecer en libertad y en paz, siendo esa primera convivencia fraterna la que se propone como un ideal para cualquier relación dentro de la sociedad y entre los distintos pueblos.

Con Jesús, este vínculo de hermandad se dilata hasta superar cualquier diferencia de nación, lengua, cultura o religión. Qué mayor elogio puede haber que decir: Es como un hermano para mí. Sin este valor, la libertad y la igualdad alcanzadas por muchos pueblos se convierten en individualismo y conformismo.

Cómo brilla esta virtud cuando en la familia hay un hermano más débil, con qué afecto los demás cuidan de él. También los cristianos debemos ver así a los pobres, a los pequeños, dejando que el hermano toque nuestro corazón como nos enseñó Jesús.