El convento de Santa Marta recibe a 5 hermanas de Cáceres

El Obispo celebró con ellas una misa de acción de gracias el pasado 3 de febrero.

20160203_084303El convento de Santa Marta de monjas Jerónimas recibió el pasado 30 de enero, a tres monjas profesas y dos jóvenes postulantes, procedentes de Garrovillas de Alconétar (Cáceres). Estas hermanas venían para rejuvenecer y reforzar a la comunidad de Jerónimas de Córdoba –con tan sólo tres religiosas- que había quedado “mermada debido a la escasez de vocaciones”, según afirma el delegado para la vida consagrada, Alberto José González.

De otro lado, el 3 de febrero el Obispo quiso darles la bienvenida celebrando la santa misa y compartiendo un encuentro con la comunidad. En la homilía, Don Demetrio Fernández expresó su gratitud a Dios, a las monjas que han sostenido hasta ahora la existencia de Santa Marta y a las que vienen a prestar tan valioso servicio a este monasterio, a la Orden, a la diócesis y a la Iglesia.

Asimismo, el Pastor diocesano las exhortó paternalmente a vivir en plenitud su carisma: la lectio divina en retiro contemplativo, a ejemplo de San Jerónimo, la liturgia, el trabajo, la fraternidad y la fiel observancia de la clausura. Y terminó elevando una súplica al Señor, por intercesión de la Santísima Virgen, de Sta. Marta y de San Jerónimo, para que éste venerable monasterio siga iluminando a la ciudad de Córdoba.

Sobre las Jerónimas

El convento de Santa Marta, de monjas Jerónimas, fue erigido en 1468 por Fray Pedro de Córdoba, General de los Jerónimos, con bula de Paulo II, de 1464. Es, por tanto, el más antiguo de los 23 monasterios de clausura de nuestra diócesis, y el segundo de Jerónimas en España, tras el de Santa Paula de Sevilla.

Palabras de bienvenida de una de las hermanas Jerónimas:

Queridas hermanas: Bienvenidas a nuestro monasterio de Santa Marta de Córdoba acompañadas por María Santísima, precisamente hoy, que es sábado y hemos dedicado el día a honrarla. ¿Cómo engendrar a Jesús nosotras?  Siempre que nos lo preguntamos hallamos la respuesta en María, la Madre de Jesús. Ella nos enseña a vivir completamente abiertas para acoger lo que el Espíritu de Dios nos pida en favor de los demás. Esto es dejar que Jesús tome nuestra carne para que los hermanos lo sientan cerca; hacerlo presente entre ellos hasta que pueda penetrar en sus corazones. Es precisamente lo que vosotras realizáis hoy. Como María que dejó su casa y se dirigió presurosa a visitar y ayudar a su prima Isabel. Las cinco venís portando en vuestro corazón al Hijo de Dios que “todo lo hace nuevo” (Is 43, 19). Este gesto generoso de nuestras hermanas de Garrovillas puede ser el comienzo de una novedad, nacimiento, presencia de Jesús el Señor en el monasterio de Santa Marta de Córdoba, en la ciudad, en la Orden Jerónima y en la Santa Iglesia. Gracias hermanas. Gracias también a Dios que “ha puesto vuestros pies en un camino ancho” (Sal 30, 9).