El comedor social de los Trinitarios despide a la Hermana Antonia

Junto a otras dos hermanas más que formaban la comunidad en la ciudad, se marchan a Madrid tras treinta años de trabajo en el comedor San Juan Bautista de la Concepción

El comedor social “San Juan Bautista de la Concepción”, conocido popularmente como de los Trinitarios, ha despedido esta semana a una de las almas de este lugar, la hermana Antonia García Méndez.

La religiosa ha dedicado más de treinta años de su vida a los más desfavorecidos. Ha recibido diversos galardones, entre ellos la medalla de oro de la ciudad y el premio de Cordobeses del Año otorgado por Diario Córdoba, prestó sus servicios en la residencia de mayores San Rafael y participó como voluntaria en Proyecto Hombre y en la Asociación Resurgir. No obstante, el trabajo que más le ha marcado ha sido el del comedor social, que nació en 1989 como respuesta a las necesidades de quienes menos tienen. “Después de todos estos años puedo decir que mi vida ha sido maravillosa porque así la han hecho todas las personas con las que he trabajado, personas que para mí son los “elegidos del Señor”, de los cuales he aprendido y he recibido más de lo que yo haya podido dar”, explica la hermana Antonia.

“Nuestra labor ha sido preciosa, tanto la mía como la de las otras dos hermanas que han vivido conmigo porque tanto los usuarios como los voluntarios y trabajadores, han sido para nosotros una familia”, asegura.

Tras pasar por Colombia y Buenos Aires desarrollando una misión junto a los más pobres, la religiosa ha contado emocionada que nunca había pensado que el Señor le tenía esto preparado, “el gran cariño que he recibido siempre de todos y trabajar con tan buenas personas, será algo que nunca podré olvidar”.

Ahora, las tres hermanas terminan esta etapa para comenzar otra en Madrid, donde iniciarán una nueva misión en dos casas de acogida que allí tiene su comunidad.