El Cardenal Rylko visita la Diócesis de Córdoba por el aniversario de Cursillos de Cristiandad

El Presidente del Pontificio Consejo para los Laicos ha impartido una conferencia en el encuentro del Laicado Asociado y posteriormente ha respondido a las inquietudes de los jóvenes en la Compañía.

Con motivo de la celebración jubilar del Cursillo de Cristiandad número mil, que tendrá lugar mañana a las 13:00 h. en la Santa Iglesia Catedral, el Cardenal Stanislaw Rylko,

Presidente del Pontificio Consejo para los Laicos ha estado presente en varios encuentros diocesanos. Durante toda la jornada de hoy, los movimientos y asociaciones laicales de la Diócesis de Córdoba se han reunido en la casa de Cursillos de "San Pablo" para celebrar el Encuentro del Laicado Asociado y compartir sus experiencias. Tras una mañana de trabajo en grupo en la que han abordado el tema de la Nueva Evangelización, el Cardenal Rylko ha señalado en su intervención cuál es la misión fundamental de los laicos respecto a esta Nueva Evangelización. En este sentido, ha invitado a los laicos a ser verdaderas semillas y a insertarse en todos los ámbitos sociales. Asimismo, ha hablado sobre el problema del relativismo y ha insistido en la necesidad del encuentro personal con Cristo como fundamento de la identidad cristiana, así como de fomentar una profunda iniciación cristiana postbautismal que los lleve a descubrir la belleza de ser cristianos. "¡Vale la pena ser cristianos, es algo de lo que debemos estar orgullosos!".

También, ha indicado que los cristianos deben "ser sal de la tierra y luz del mundo enviados de modo particular por la doctrina social de la Iglesia". Finalmente, ha disertado sobre los desafíos que el mundo plantea hoy a la Iglesia y ha explicado que el Santo Padre Benedicto XVI nos recuerda que "la Evangelización no es tanto una cuestión de métodos sino sobre todo, de nuestro ser o no ser auténticos cristianos discípulos de Jesucristo".

Tras la ponencia del Cardenal distintos representantes de los movimientos laicales le han expuesto algunas cuestiones acerca de cómo se puede despertar el deseo de buscar la belleza de Dios o cómo se puede transmitir la fe en la familia y en las escuelas entre otras. Posteriormente, el Cardenal acompañado del Sr. Obispo, ha partido hacia la iglesia de la Compañía donde lo esperaban cientos de jóvenes que se han preparado rezando ante las reliquias de San Juan de Ávila, copatrón de la jornada Mundial de la Juventud en Madrid. En la presentación del Cardenal el Delegado Diocesano de Juventud, Pablo Garzón ha destacado la importante vinculación que ha tenido en los encuentros mundiales de los jóvenes con el Papa, especialmente en 1989, en Santiago de Compostela y en el año 1991 en Chestokova. El Cardenal se ha dirigido a los jóvenes recordando las palabras del beato Juan Pablo II "vosotros sois los jóvenes de las jornadas mundiales de la juventud". Y ha continuado: "el Papa nos recuerda que no se comienza a ser cristiano por una decisión ética sino por el encuentro con una persona que da un nuevo sentido a la vida". Y ha citado los abundantes frutos que han suscitado estos encuentros que han ayudado a muchos jóvenes a madurar distintas opciones de vida, ya sea al sacerdocio, a la vida consagrada o al matrimonio cristiano.

A continuación, le ha pedido a los jóvenes que amen a la Iglesia que les ha ayudado a conocer a Cristo y a descubrir la belleza de su amor. Al finalizar, varios chicos han mantenido un diálogo con el Cardenal, le han pedido que citara algunas vivencia con Juan Pablo II, también le han expuesto su preocupación ante la sequía de vocaciones y le han preguntado cómo pueden ellos ayudar e invitar a los jóvenes a responder a la llamada de Dios. El encuentro ha continuado con la celebración de la Eucaristía en la que el Cardenal ha pedido a los jóvenes: "¡No os guardéis a Cristo para vosotros mismos, el mundo necesita el testimonio de vuestra fe!". Con la celebración eucarística se ha dado gracias por los frutos de la Jornada Mundial de la Juventud y por el séptimo aniversario del Adoremus, la Adoración al Santísimo en la que muchos jóvenes participan todas las semanas en la iglesia de la Compañía.