Educar para una ecología integral, la luz que ofrece la fe

En el desarrollo de la encíclica Laudato Si´ hemos analizado la crisis ecológica y sus causas, como un conjunto de procesos en distintos ámbitos que combinados generan desafíos ecológicos en el actual sistema. Es una crisis multidisciplinar y sistémica

En este escenario, de colapso: ¿Qué papel juegan las religiones?

Laudato Si´ nos pone en guardia sobre el dilema científico y nos invita a revisar nuestras creencias, ideas y prácticas. La Iglesia Católica, abierta al dialogo entre fe y razón, provee de formas de pensar que permiten una praxis social en el desarrollo de la Doctrina Social, reflexionando sobre las realidades de la vida del hombre en la sociedad, a la luz de la fe y la Tradición. Los datos científicos son iluminados por la fe, que nos da la sabiduría necesaria, para un mejor cuidado de la naturaleza y de los hombres más débiles.

El papa Francisco trata lo que denomina el “Evangelio de la Creación” y advierte sobre la importancia de interpretar el Génesis de manera adecuada para no inducir al hombre a una “explotación salvaje de la naturaleza, presentando una imagen del ser humano como dominante y destructivo” (LS 67).

Según esta encíclica, “la existencia humana se basa en tres relaciones fundamentales estrechamente conectadas: la relación con Dios, con el prójimo y con la tierra” (LS 66). En esta relación, Dios “está presente en lo más íntimo de cada cosa sin condicionar la autonomía de su criatura” (LS 80), pero no se olvida de que la plenitud de la criatura está en Dios mismo. En la carta a los Colosenses, como lo recuerda en el número 99, se expresa que “Todo fue creado por él y para él”, lo que muestra que el destino de la creación pasa por el misterio de Cristo, que se ha insertado, por medio de la Encarnación, en el cosmos creado.

Francisco señala que “El fin de la marcha del universo está en la plenitud de Dios, que ya ha sido alcanzada por Cristo resucitado, eje de la maduración universal” (LS 83), de donde podemos deducir, que las criaturas de este mundo ya no se nos presentan, sólo como una realidad de la naturaleza, sino que el Resucitado las envuelve y las orienta de modo que todo está lleno de su presencia.

Aparece entonces el rol del hombre, que es el de conducir a todas las criaturas al encuentro con Dios. La historia y la experiencia del pueblo cristiano van adecuando el destino del hombre y de los pueblos que están llamados a la comunión con Dios, y para poder realizar esta misión, el desafío del hombre es ser imagen de Cristo.

La ley de Cristo no depende de los hombres, sino que está fundamentada en el amor a Dios y al prójimo, lo que nos llevaría a realizar nuestros actos, movidos por el Espíritu, dotándolos de una categoría moral y encaminando nuestra misión evangelizadora al desarrollo integral del hombre que es la idea de “ecología integral” que propone el Papa Francisco.

Rosa María Quero Pérez

Animador Laudato Si´del MCMC