Dos chicas de Zuheros, mayores de edad, ingresan en la Congregación de las Hermanas de la Cruz

En relación con los hechos ocurridos en Zuheros (Córdoba), a partir del ingreso de dos jóvenes mayores de edad el 31 de mayo de 2012 en la Compañía de las Hermanas de la Cruz de Sevilla, el Obispado de Córdoba tiene que puntualizar lo siguiente:

fotologodiocesis1. La Compañía de las Hermanas de la Cruz, fundada por Santa Ángela de la Cruz (1876), goza en la Iglesia y en la sociedad civil andaluza del máximo prestigio por su vida evangélica en el seguimiento de Cristo pobre, obediente y casto, y por su atención a tantos pobres, ancianos y enfermos en sus propios domicilios de manera totalmente gratuita, por amor a Jesucristo. La misma Santa Ángela al morir (1932) recibió el mayor homenaje popular que pudo tributarle la ciudad de Sevilla, al que se sumó incluso el Ayuntamiento republicano socialista de Sevilla, que le dedicó una calle y una placa conmemorativa. El beato Papa Juan Pablo II visitó su sepulcro en Sevilla y la beatificó el 5 de noviembre de 1982 en Sevilla, y la canonizó en Madrid el 4 de mayo de 2003. Las Hermanas de la Cruz han continuado hasta el día de hoy el espíritu y la obra de Santa Ángela: una vida crucificada con Cristo para ayudar a los demás. Son más de mil Hermanas, extendidas por muchos lugares del mundo, y especialmente en Andalucía, donde son muy queridas por todos los que las conocen. Su estilo de vida evangélica atrae también hoy a muchas jóvenes a dejarlo todo para vivir consagradas a Dios y haciendo el bien a los pobres en la Compañía de las Hermanas de la Cruz, al estilo de santa Ángela de la Cruz.

2. Las dos jóvenes de Zuheros, Carmen y Felisa, que ingresaron en la Compañía de las Hermanas de la Cruz el 31 de mayo de 2012 en Sevilla llevaban varios años planteándose esta posible vocación, que han discernido en contacto con las Superioras de esta Congregación religiosa en Córdoba y en Sevilla. Las Superioras de la Compañía de las Hermanas de la Cruz las han considerado aptas para entrar en el postulantado y las han admitido en su Compañía. Por su parte, las familias conocían perfectamente la intención de sus respectivas hijas desde hace tiempo y por eso en algunos momentos han hecho todo lo posible por impedirlo. Ellas han procurado evitar el enfrentamiento con sus padres, pero llegada la mayoría de edad han decidido libremente ingresar en la Compañía de las Hermanas de la Cruz. Es lógico que los sucesivos párrocos y toda persona de bien hayan apoyado la libre decisión de estas jóvenes mayores de edad, al tratarse de una cosa buena de acuerdo con el Evangelio. Claramente, aparece una oposición frontal por parte de los padres a esta libre decisión de sus hijas y es de agradecer la ayuda por parte de los sacerdotes y de varios fieles de la comunidad cristiana a una vocación de este tipo. Es de suponer que si los padres hubieran apoyado y acompañado a sus hijas, respetando su libre decisión, estas buenas hijas no hubieran tenido que marchar sin despedirse de sus padres. Con todo, los padres han tenido ocasión de verlas en el Convento después de su marcha, y al ser visitadas, se han reafirmado libremente en su vocación.

3. A partir del ingreso de estas dos jóvenes en la Compañía de las Hermanas de la Cruz en Sevilla se han sucedido una serie de hechos en Zuheros que atentan contra la Iglesia católica, sus ministros, sus cultos, su libertad religiosa y contra toda persona que apoye esta libre decisión. En la procesión del Corpus hubo insultos contra el párroco que portaba el Santísimo Sacramento. El Sr. Obispo ha realizado la Visita pastoral a Zuheros los días 28 y 29 de junio pasado y se ha intentado boicotear la acogida normal de los fieles católicos a su Pastor. Se da la circunstancia de que es el único pueblo de la provincia y diócesis de Córdoba, donde el Ayuntamiento no ha querido recibir al Sr. Obispo, ni siquiera en la visita de cortesía que éste realiza a la Casa Consistorial, y las familias de ambas jóvenes han rechazado la visita personal del Sr. Obispo a sus hogares. Algunos actos previstos se han visto mermados, posiblemente por el miedo a ser vistos por quienes manipulan esta movida. La pequeña localidad de Zuheros está viviendo días de tensión entre sus vecinos, al no aceptar los padres la libre decisión de sus respectivas hijas.

4. Puesto al habla el Sr. Obispo con la Superiora General de la Compañía de las Hermanas de la Cruz, ésta le ha asegurado que la Hna. Carmen y la Hna. Felisa gozan de buena salud, están felices en su nuevo estado de vida, están seguras en su vocación, y ofrecen sus sacrificios por la paz en sus familias y en su pueblo natal. Para garantizar esta comunicación de la Superiora General, las dos referidas Hermanas han escrito de su puño y letra una carta al Sr. Obispo de Córdoba, que se publican en documentos anejos con permiso explicito de sus autoras, en las que expresan cada una su plena libertad a la hora de elegir esta vocación y su felicidad de seguir al Señor por este camino.

5. Va contra el más elemental respeto a la libertad de las personas hacer comunicados o montar manifestaciones que reclamen la vuelta de una joven religiosa a su casa, como si hubiera cometido un delito. Todos hemos de preguntarnos por qué no han podido despedirse normalmente de sus padres. ¿Será por culpa de ellas? Ellas en el uso de su libertad y llegada la mayoría de edad han optado por este camino, que todos hemos de respetar, empezando por sus padres. Con estas actitudes en contra de una hija que ha elegido en su mayoría de edad seguir al Señor en la vida consagrada y revuelve al pueblo contra el seguimiento del Señor es incompatible ostentar cualquier representación de la Iglesia católica en medio de la comunidad parroquial, porque la Iglesia está abierta para todos los que respetan sus normas, su constitución jerárquica y quieren libremente vivir según el Evangelio. La Iglesia no la inventamos nosotros ni la configuramos a nuestro capricho, sino que nos viene dada por Jesucristo y es garantía de pertenencia a la misma el respeto en la fe a sus legítimos Pastores.

6. Esperamos del sentido común y del espíritu cristiano de los zuhereños que para restablecer la paz en Zuheros acepten la libre decisión de estas dos jóvenes, dejen de hacer manifestaciones públicas que deterioran la comunión eclesial y oren todos al Señor para que nos haga comprender lo que no cabe en la mente del hombre carnal: el amor de Cristo que trasciende toda ideología (cf. Ef. 3, 19).

 

Córdoba, 18 de julio de 2012