Don Juan José Asenjo abrió las IX Jornadas de Pastoral Obrera

Estas jornadas concluyeron el viernes 6 y suponen el acto principal del Secretariado de Pastoral Obrera.


El obispo de Córdoba, don Demetrio Fernández, inauguró el jueves, en el Palacio Episcopal, las IX Jornadas de Pastoral Obrera, bajo el lema de “La propuesta del Evangelio ante la nueva realidad del trabajo”. Éste fue el encargado a su vez, de presentar al primer ponente de dichas jornadas, el arzobispo de Sevilla, don Juan José Asenjo, quien se centró en el tema: “¿Es posible anunciar hoy la alegría del Evangelio al mundo obrero?”.

El arzobispo de Sevilla partió de que la Iglesia necesita, como en el resto de ámbitos, “militantes cristianos en el mundo obrero, que proclamen la Palabra y el ejemplo de sus vidas a los de su alrededor”. Asimismo, don Juan José Asenjo invitó a los presentes a proclamar el Evangelio para todo el mundo, buscando principalmente poner en primer plano la dignidad humana del trabajo y la de la persona.

En otro orden de cosas, recordó que no hay que identificar al mundo obrero con la pobreza, pero sí ser consciente de que en algunas zonas existen familias donde se dan relaciones laborales injustas o difíciles. Ante esto, pidió que la “comunidad cristiana no viva de espaldas a estas situaciones y actúe”. Igualmente, que haya cristianos y sacerdotes con vocación de mostrar el Evangelio en el mundo obrero.

Última jornada

El día 6 de febrero, viernes, concluyeron estas jornadas con la ponencia de Guillermo Fernández Maíllo, miembro del Departamento de Desarrollo Social e Institucional Equipo de Estudios de Cáritas Española, para explicar: “La crisis ha terminado: una nueva invisibilización de los excluidos”. Al hilo de esto, se centró en el Informe FOESSA para Andalucía el cual revela que la tasa de exclusión registrada en Andalucía es del 38,3%, la segunda mas alta de España. Tras señalar esto, el ponente afirmó que la salida de la crisis solo puede pasar por  una solución colectiva. "Es necesaria la recuperación de valores cívicos morales y reforzar el papel de las instituciones de modo que el Estado permita una democracia distributiva que implique activamente a toda la ciudadanía en la gestión de los recursos públicos y del propio sistema fiscal", manifestó.