“Dios tiene que ser el centro de la familia”

Rafael Reina y Carolina Reina, padres de dos hijos, forman parte del proyecto Amor Conyugal

¿Cuáles son los pilares de vuestra convivencia familiar?

San Juan Pablo nos enseña que los esposos hemos sido creados el uno para el otro como un don de Dios, como la “ayuda adecuada” que Dios nos ha puesto para llegar a Él. Dios tiene que estar presente siempre en la familia, tiene que ser el centro de la misma. Si Dios está presente en la familia, fluye el amor, el respeto, la alegría y el perdón.

¿Qué resulta más complicado en la educación de los hijos en este momento social?

Inculcarles los valores cristianos, puesto que vivimos en una sociedad materialista y hedonista, hoy los católicos practicantes vamos muchas veces a contracorriente. Les decimos que respeten a los que no piensan como ellos, pero que también se hagan respetar y se sientan orgullosos de sus creencias cristianas.

¿Qué instrumentos tiene la familia de hoy para manifestarse cristiana?

Muchos, desde que uno se levanta hasta que se acuesta tiene la oportunidad de dar ejemplo con su comportamiento en el ámbito laboral, familiar y de amistad... ¡un cristiano lo es en todo!  Tenemos que dar testimonio de lo es ser una familia cristiana.

La transmisión de la fe a los hijos es un reto para todos, ¿cómo lo hacéis vosotros?

Con nuestro ejemplo. A nuestros hijos les hacemos ver lo afortunado que es el matrimonio cristiano, lo que nos ayuda el tener a Cristo ahí, pendiente de nosotros, dándole sentido a nuestra vida. Les decimos que no hay que dejarse llevar por la mayoría, que recen y confíen en Dios.

Saben que tenemos la suerte de pertenecer a la familia de la Iglesia, a la que hay que querer con sus virtudes y sus defectos, pero sobre todo hay que aceptarla, no podemos tener una "Iglesia a la carta", es importante cumplir sus normas, al igual que cumplen las normas de la familia.

¿Cuál es vuestra parroquia?, habladnos de vuestra vida en comunidad.

Nos sentimos muy vinculados a varias Parroquias. A San Nicolás, ya que tenemos la fortuna de poder escuchar cada día sus campanas y podemos disfrutar de las homilías de Don Antonio Evans. A San Miguel y Cristo Rey, con los grupos de catequesis de matrimonios de Proyecto Amor Conyugal, siendo unos privilegiados al poder contar con el consejo de Don Pedro Cabello, Don Antonio Prieto y D. José Angel.

En La Esperanza nos gusta asistir a diversas actividades que realiza D. Leopoldo en la Parroquia. En nuestro pueblo, Puente Genil, a  nuestra querida Parroquia de La Purificación y al Santuario de Jesus Nazareno, donde puedes sentir la cercanía de Dios escuchando a Don Juan Ropero.

¿Cuál es vuestra aportación familiar a la Iglesia Diocesana?

Formamos parte de Proyecto Amor Conyugal, siendo los coordinadores del grupo de catequesis en la Parroquia de San Miguel. En nuestro matrimonio, existió un antes y un después de conocer este Proyecto de María. Nos enseñan a leer, a escribir, pero no nos enseñan a amar que es lo más importante.

Nuestro hijo mayor también ha participado como monaguillo en varias Iglesias y en las catequesis, este año continuará su formación en el grupo de su nuevo colegio, Las Esclavas, que tiene una pastoral magnífica. Nuestra hija pequeña recibe formación también en el mismo colegio.

 

Fecha y lugar del matrimonio: 29 de marzo de 2003. Iglesia de la Purificación. Puente Genil.

Número de hijos y edades: Tenemos dos hijos. Lucio de once y Victoria de cuatro años.

Un momento de vuestra historia familiar: Dos momentos, la adopción de nuestro hijo mayor y el nacimiento de la pequeña, ambos gracias por la intercesión de nuestra beata Victoria Diez.

Una actividad que comparte la familia en su tiempo libre: Viajar, pasear, tardes de cine en casa, ir a conciertos.

Qué cosas no dejáis de hacer juntos cada día: Compartir mesa para contarnos como nos ha ido el día y rezar.

Qué lugar ocupan los abuelos en casa: La figura de los abuelos es fundamental, son nuestro ejemplo viviente de vida. Ellos han sido el pilar de nuestra fe.

¿Rezáis por algún sacerdote?: ¡Por muchos! especialmente por los que hemos mencionado. También por nuestro querido obispo D. Demetrio y por un futuro sacerdote muy especial para nosotros, nuestro ahijado Fernando Reina, que estudia en el seminario.