CRÓNICA DESDE TIERRA SANTA

La peregrinación diocesana de Córdoba a Tierra Santa ha cumplido el primer día de su programa.

(TIBERIAS – Tierra Santa, 11 de marzo de 2011).- La peregrinación diocesana de Córdoba a Tierra Santa ha cumplido el primer día de su programa. Los peregrinos han visitado en la mañana la cueva de san Elías profeta, en el Monte Carmelo, donde han cantado la Salve marinera y han invocado a la Virgen del Carmen como estrella del mar. Desde esa altura se divisaba el puerto de Haifa en el horizonte del Mediterráneo.
Después de se han trasladado a Caná de Galilea, donde Jesús convirtió el agua en vino a petición de María su madre, trayendo para aquellos recién casados una alegría que no se acaba. En una emotiva celebración, han renovado sus promesas matrimoniales todos los casados presentes. Y el obispo, acompañado por todos los sacerdotes que peregrinan, ha bendecido el amor de los esposos, ha dado gracias a Dios por la fidelidad matrimonial y ha pedido por todas nuestras familias.
La comida ha tenido lugar ya en Nazaret, donde han visitado la basílica de la Anunciación, la iglesia de san José, el baptisterio de la cripta, la casa de una familia del tiempo de Jesús, la sinagoga, el museo, etc.
A las 4 de la tarde, han celebrado la Eucaristía junto a la cripta de la Anunciación. “Aquí el Verbo se hizo carne”, reza en latín una inscripción en el mismo lugar donde María recibió el anuncio del ángel para ser madre de Dios, sin perder su virginidad. Ha sido una celebración gozosa, sin prisa, donde todos hemos sentido la presencia de María en ese momento transcendental de la historia de la salvación. Terminada la Santa Misa han ido en procesión hasta la misma gruta, cantando el Ave María de Nazaret y otros cantos populares a María. El gozo de sentirse en casa de la madre se percibía en el semblante de todos los peregrinos, que mañana continuarán su ruta, visitando el entorno del lago de Tiberiades y el Monte Tabor.