Corpus Christi: Tres “culturas” de Jesús

Esta solemnidad tiene en Córdoba como pórtico luminoso un solemne Triduo eucarístico, celebrado en la Santa Iglesia Catedral

Antonio Gil, Sacerdote

La fiesta del Corpus Christi, en Córdoba, tiene como pórtico luminoso, un solemne Triduo eucarístico, celebrado en la Santa Iglesia Catedral. En la primera homilía del Triduo, quise recordar las tres “culturas” que nos ofreció Jesús, en la Última Cena, celebrada con sus apóstoles, en el Cenáculo: La “cultura del amor”, -un mandamiento nuevo os doy: “Amaos los unos a los otros como yo os he amado”-, la “cultura de la toalla”, -”se quita el manto y tomando una toalla se la ciñe”-, y la “cultura de la Eucaristía”, -”tomad y comed, esto es mi cuerpo; tomad y bebed, esta es mi sangre”-, que es la “cultura del diálogo y de la solidaridad”.

La primera de todas es, sin duda, la “cultura del amor”, que básicamente consiste en “acoger e iluminar a nuestro prójimo, acompañarle y socorrerle en sus necesidades”. Dice el Papa Francisco, en una de sus homilías en la fiesta del Corpus, que “la medida del amor de Dios es amar sin medida”.

La segunda, la “cultura de la toalla”, se centra en la humildad y la servicialidad, simbolizada en el lavatorio de los pies a los apóstoles.

La tercera, la “cultura de la Eucaristía”, señalada por Juan Pablo II en su encíclica “Mane nobiscum, Domine”, promueve una cultura del diálogo, que en ella encuentra fuerza y aliento. “La Eucaristía, subraya el santo pontífice, es epifanía de comunión, que nos mueve a sentimientos recíprocos de apertura, afecto, comprensión y perdón”.

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