Córdoba recibe la Cruz de los Jóvenes

Durante toda la mañana ha recorrido la comarca del Guadiato y ha llegado a Córdoba en torno a las 19:30h., a la Torre de la Calahorra.

La comarca del Guadiato fue la última en recibir la Cruz de los Jóvenes, después de recorrer más de veinte localidades de la Diócesis.
La Cruz de los Jóvenes amaneció en el Monasterio de las Concepcionistas, donde tuvo lugar la Eucaristía presidida por Mons. Demetrio Fernández. Siguiendo su ruta, partió hasta Peñarroya-Pueblonuevo. Allí, fue esperada por los ancianos de las residencias de Villanueva del Rey, Fuente Obejuna y Bélmez. El Sr. Obispo les dirigió unas palabras de ánimo a los allí presentes y posteriormente, tuvo lugar la adoración de la Cruz, donde se vivieron momentos muy conmovedores.
Una hora después, la Cruz fue recogida por los alumnos del colegio de la Presentación de María, que en procesión la portaron hasta la entrada del centro. Allí permaneció gran parte de la mañana, hasta que se inició un Vía Crucis hasta Santa Bárbara, en el que participaron diferentes fieles del arciprestazgo junto a los sacerdotes.
La siguiente localidad visitada fue Espiel, donde realizó un Vía Lucis por las calles del pueblo, engalanado con altares y balconeras.
Bienvenida en Córdoba
Miles de fieles de todas las edades se concentraron entre el Puente Romano y el Arco del Triunfo para recibir la Cruz del Beato Juan Pablo II junto al Sr. Obispo, quien presidió la bienvenida.
Llegó en torno a las 19:30 horas a la Torre de la Calahorra, donde en un ambiente festivo la esperaban todos los fieles ansiosos por contemplarla y tocarla. Una procesión de banderas pontificias con el símbolo de la JMJ organizada por los grupos Cor Dare, dio comienzo al cortejo procesional. El estallido de los cohetes anunció su llegada a la ciudad.
Bajo el Arco del Triunfo, la Cruz fue alzada ante la mirada atenta de Mons. Demetrio Fernández y acompañada por el canto de los seminaristas mayores, que quisieron darle la bienvenida.
A continuación, el Sr. Obispo tomó la palabra y tras leer la inscripción del Beato Juan Pablo II, explicó que aunque la Cruz es un objeto simple y sencillo, “tiene la particularidad de ser un regalo del Papa Juan Pablo II y símbolo del amor redentor de Jesucristo”. Asimismo, señaló que “el Papa Juan Pablo II regaló esta Cruz a los jóvenes hace 27 años”, por lo que bromeó diciendo que “hace 27 años, ¿quién no era joven?”. Con estas palabras, D. Demetrio dejó patente que la Cruz es también para todas las edades. Además, animó a los jóvenes a participar durante los días en los que la Cruz permaneció en la Diócesis.
Mientras la gente se acercaba a tocarla y venerarla, la Cruz continuó su recorrido rodeando la Catedral en dirección a la parroquia de La Compañía, donde tenía prevista su entrada a las 21:00 horas.
Antes de llegar, hizo una breve parada en la Capilla del Colegio Santa Victoria, abarrotada de niños y jóvenes con globos blancos y rojos. Después de una liturgia de la Palabra, los alumnos cantaron a la Virgen. Desde allí, tomaron la Cruz los seminaristas para llevarla hasta la parroquia de La Compañía entre una lluvia de pétalos rojos y blancos.
Con el templo repleto de fieles, comenzó el Adoremus presidido por Mons. Demetrio Fernández con la Cruz alzada en el presbiterio. Una hora después, fue llevaba al Monasterio de Santa Ana por los seminaristas mayores de San Pelagio, donde fue adorada durante toda la noche por las Madres Carmelitas.