Córdoba celebra la Jornada Mundial de oración por las Vocaciones

La Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones tuvo su reflejo en la Misa dominical del pasado domingo, presidida por el Sr. Obispo en la S.I.C.

La celebración comenzó con un saludo de Mons. Arellano, obispo del Vicariato de Esmeraldas (Ecuador), que se encontraba en la ciudad para agradecer a los Hogares de Nazaret la entrega heroica del Hno. Pedro Manuel Salado, que murió hace tres meses en Quinindé-Ecuador al rescatar a siete niños atrapados por una ola inesperada. El Hno. Pedro había nacido en Chiclana de la Frontera y de 1990 a 1998 estuvo sirviendo en los Hogares de Nazaret en Córdoba, desde donde fue enviado como misionero a Quinindé. Allí dirigía el Hogar y Escuela-Colegio Sagrada Familia. Tenía 43 años en el momento de su muerte.

Servían al altar como diáconos Jesús Ángel Doblas e Ildefonso Casas. Este último es religioso salesiano y será ordenado presbítero en su pueblo natal de Palma del Río el próximo 12 de mayo, junto a otro religioso cordobés, Francisco Javier González, natural de Pozoblanco, que será ordenado diácono en la misma celebración, de manos del obispo de Córdoba, Mons. Demetrio Fernández.

La Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones tiene este año como lema “Tú sabes que te quiero”, proponiendo la vocación a la vida consagrada como una respuesta de amor al amor que Cristo nos tiene. En la diócesis de Córdoba son cerca de mil consagrados (monjes, monjas, religosos/as, institutos seculares, vírgenes consagradas), que enriquecen la vida de la Iglesia en esta parcela del Pueblo de Dios. Asimismo, Mons. Demetrio Fernández pidió en la homilía que oremos para que el Señor nos conceda abundantes vocaciones a la vida consagrada, y también en nuestra diócesis.

Por su parte, Mons. Arellano continuó su visita a la ciudad manteniendo un encuentro con los jóvenes y las familias de Hogar de Nazaret de Córdoba, a los que les propuso al hermano Pedro como un modelo a seguir. Su estancia culminó con el rezo de vísperas en el Seminario Mayor San Pelagio, donde habló con los seminaristas y les comentó cómo vive el pueblo esmeraldeño y los desafíos que tiene que afrontar.