Convivencia de alumnos de la Escuela de Magisterio Sagrado Corazón

El pasado 1 de diciembre un numeroso grupo de alumnos del tercer curso de Diplomados en Magisterio, de la especialidad de Audición y Lenguaje, pasaron una noche alternativa de convivencia.

Después de las clases y en torno a las 21:00 h., se desplazaron hasta un pueblecito cercano para pasar una noche de jueves completamente alternativa a los jueves universitarios. Acompañados por uno de los profesores de religión, comenzaron la jornada nocturna en torno a un proyector desde donde pudieron compartir el grandioso legado transmitido por Juan Pablo II a los jóvenes. Después una dio paso a una larga noche de cantos, juegos, dinámicas, etc.

Dicen que la juventud es un tiempo de la vida en que el ser humano da una gran importancia a sus ideales y los pone por encima de la comodidad o de la seguridad. Eso en sí es algo bueno. Es como un mecanismo por el cual en ese período de la vida nos resulta fácil tomar decisiones radicales. Dios nos ha hecho así precisamente para facilitar que consigamos nuestro fin, nuestra felicidad. Si el chico o la chica dejan pasar la juventud sin haber tomado una decisión radical sobre su propia vida, esa generosidad juvenil poco a poco se va agrietando y la comodidad, la seguridad, el gusto por lo fácil, va ocupando su lugar, con lo que nos encontraremos con personas que son adultas en el sentido físico de la palabra, pero que en realidad no han madurado. En ese sentido, se dice que la juventud es "rebelde", cuando se quiere decir que busca su propio ideal de realización. Eso es lo que hemos pretendido con esta jornada de convivencia nocturna, buscar desde la fraternidad de clase alternativas a la diversión que nos propone la sociedad e intentar tomar el testigo de lo que Juan Pablo II nos encomendó a los jóvenes y, especialmente a los jóvenes maestros, del siglo XXI.

Antonio Reyes