“Conflictos Morales en la Escuela”

Bajo este título, se presentó la segunda conferencia de las VI Jornadas de Otoño organizadas por la Asociación Presencia Cristiana.

conferencia (1)El jueves 4 de noviembre, Jaime Urcelay, Presidente de Profesionales por la Ética, impartió la segunda conferencia de las VI Jornadas de Otoño, en el Salón de Actos Cajasur, donde expuso la situación actual en la que se encuentra la educación, tras la pretensión por parte del Estado de imponer de manera obligatoria en la escuela una determinada concepción de la persona y de la vida, sin tener en cuenta lo que quieran los padres.
El conferenciante explicó que la educación se encuentra en una situación de emergencia porque el Estado pretende renunciar a un principio básico, como es el de negar que los primeros responsables de la educación de un hijo sean los padres. Asimismo, afirmó que cuando alguien pretende negar que los padres tienen el derecho de educar, "hay un conflicto moral". En este sentido, hizo referencia al Decreto de educación del Concilio Vaticano II, "Gravissimum educationis", por el que se establece que "la educación auténtica, ante todo, necesita esa cercanía y esa confianza que nacen del amor" (Benedicto XVI).
Jaime Urcelay aseguró que lo ideal para recibir una buena educación es que el centro de todo sea la familia y la persona, que se apoye en la Iglesia, en la escuela, en los medios de comunicación, en diversos agentes sociales y en un Estado que ayude a que haya equidad en el sector de la educación. Sin embargo, criticó la situación actual que estamos viviendo, en la que el Estado ocupa un lugar central y decide cuál es la moral común para todos
También, centró su ponencia en la Ley aprobada el pasado 5 de junio, por la que se establece la educación sexual obligatoria de la Ley del Aborto 2010, haciendo referencia a los artículos 9 y 10. Consideró que desde una conciencia cristiana, esta educación es invasiva y coactiva, porque ignora el derecho de los padres a elegir la educación moral de sus hijos, porque parte de una visión incompleta de la persona centrándose en la ideología de género únicamente y porque ignora el valor sagrado de la vida humana.
Por ello, insistió en que debemos confiar en la oración y poner en manos de Dios la situación que estamos viviendo para que él nos ayude. Además, exhortó a todos los allí presentes a que sea la familia la que tenga la responsabilidad directa de ser los primeros educadores, que se impliquen en la escuela y que prioricen la educación afectivo-sexual positiva.