Comunicado de la Asamblea Diocesana de la HOAC de Córdoba

Durante los días 11 y 12 de febrero, la Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC) se ha reunido en Asamblea Diocesana con el ánimo de revisar y “afinar” su presencia, para seguir siendo la Iglesia de Jesucristo en el Mundo Obrero y del trabajo.

 

Hemos puesto de manifiesto la necesidad de retomar con fuerza nuestro compromiso por la promoción de ese mundo obrero más deprimido, desde las organizaciones que defienden sus intereses, estando a su lado, viviendo sus problemas, denunciando conjuntamente las injusticias que padece, desde una espiritualidad que une fe y vida, tratando en todo momento de aportar rasgos de esperanza y de liberación: los que nosotros encontramos viviendo al estilo de Jesús de Nazaret, tratando de que a través nuestro y de nuestra vivencia comunitaria, podamos hacer creíble para todos que Dios está de parte de los últimos.

Durante la Asamblea nos hemos hecho conscientes de las dificultades que actualmente están atravesando gran cantidad de pequeñas y medianas empresas cordobesas, nos hemos fijado en familias con dificultades para llegar a final de mes, con problemas para pagar las cuotas hipotecarias, le hemos puesto rostro a muchas personas que se han visto avocadas al paro, a riesgo de caer en la exclusión, con el sueño perdido por la preocupación de qué pasará mañana “con mi casa, mis niños”,…

Hemos orado y seguiremos orando estas situaciones y hemos renovado nuestro convencimiento de que la respuesta pasa por hacer realidad el Reino de Dios y por plantar el evangelio en medio de tanta injusta sinrazón. Queremos mantener nuestro compromiso con la población trabajadora que no tiene ninguna culpa de la crisis que está soportando, pagando y sufriendo en forma de congelaciones salariales, despidos, recortes sociales y reformas laborales “agresivas”. Un compromiso que parte de la profunda convicción de que Jesucristo es la respuesta a su realidad personal y social.

Desde estas convicciones hemos visto injusta y no podemos aceptar la nueva reforma laboral que se nos plantea; no está orientada hacia la expansión de un empleo decente. La percibimos como una vuelta de tuerca más para flexibilizar el mercado de trabajo. Entendemos que los derechos que emanan de un trabajo a la altura del ser humano no pueden estar subordinados a las exigencias económicas, sino que son éstas las que hemos de orientarlas a las necesidades de las personas y de sus familias. Creemos que no es lícito eliminar derechos y protección de los trabajadores bajo el argumento de combatir el desempleo y de reducir la temporalidad cuando han sido las políticas económicas que los sucesivos gobiernos han llevado a cabo las que han provocado un tejido productivo tan débil y un empleo tan precario.

En medio de este panorama, también queremos alzar un canto de esperanza. En esta asamblea, hemos acogido un nuevo equipo de militantes hoacistas, lleno de personas dispuestas a acompañarnos en la aventura. Damos gracias a Dios por ello.