Siete nuevos sacerdotes para la diócesis de Córdoba

“Como sacerdote espero ser canal del Espíritu Santo”

Pablo Fernández nació en Córdoba el 20 de julio de 1992 y se ha formado en el Seminario Diocesano Redemptoris Mater

Tu paso por el Seminario termina, ¿Cómo afrontas estos últimos días antes de tu ordenación presbiteral?

Estos últimos días intento vivirlos al máximo porque sé que estos días no volverán nunca. Lo que nos dice el rector, la formación, la convivencia con los seminaristas, de la que se aprende mucho, todo esto es muy positivo para el futuro. Espero no perder la gracia, eso es un Kairós, el Señor está pasando por mi vida por medio de este último tiempo de seminario y me está haciendo conocerme más profundamente. Bajar a lo profundo y ver mis defectos y virtudes.

A lo largo de este periodo de discernimiento y formación ¿Cómo has vencido el miedo y la duda?

Por la confianza que da la fe. Sé que detrás de mí hay mucha gente, está la Iglesia entera, desde el Obispo hasta el último gato de mi parroquia. Este paso no lo voy a dar solo, si fuera solo no lo daba porque el demonio se encarga de decir: esto no va a ir bien, va a fallar, no funciona. Pero tengo detrás una comunidad neocatecumenal. Este paso que doy no es para mí, para crecer yo, es para ponerme al servicio de los hermanos porque veo que hace falta en la Iglesia. Siempre voy a tener una referencia, alguien que me diga lo que hacer o cómo. En este sentido este paso lo doy confiado en el Señor que por medio de los hermanos me va a estar ayudando siempre. Lo importantes es que el Señor me conceda la gracia de ponerme de cara a Él todos los días.

¿Qué sacerdote esperas ser?

Pues normal, no espero ser una gran cosa. No espero cambiar parroquias, pero en la medida de lo posible espero ser canal del Espíritu Santo, que pueda por mi medio ayudar a la gente. Yo soy puro impedimento pero es el Señor el que hace las cosas y es el que me ha traído hasta aquí, desde mi nacimiento hasta ahora.

¿Cómo imaginas la Iglesia del futuro de la que tú vas a formas parte?

Me la imagino bastante reducida pero fuerte en la fe. Durante la pandemia he visto como las comunidades neocatecumenales, y la Iglesia en general, se han visto bastante fortalecidas porque los sacramentos no se valoran hasta que se pierden, y en este tiempo hemos visto muchas familias que han estado privadas de los sacramentos.

Durante la pandemia estuve en Jordania y tuvimos que celebrar juntos, ahí se entiende el valor que tiene celebrar la misa juntos. El Señor no nos ha dejado solos nunca, aun en este tiempo difícil.

La Iglesia del futuro me la espero viva, llena de fe y ganas de evangeliza. Yo me apunto a evangelizar porque verdaderamente Cristo salva, vive y reina y es el que mueve nuestras vidas. La Iglesia del futuro será, como dice el Papa “Iglesia en salida”

“Me encantaría ser el sacerdote que Jesús sueña”

José Antonio Valls nació en Pizarra, Málaga, el 1 de abril de 1996 y se ha formado en el Seminario Conciliar "San Pelagio"

Tu paso por el Seminario termina, ¿Cómo afrontas estos últimos días antes de tu ordenación presbiteral?

Con muchas ganas, tengo muchas ganas de ordenarme. Entré al Seminario con catorce años y tengo veinticinco. Estos once años se los agradezco enormemente al Señor porque me ha hecho mucho bien. Tengo ganas de salir a calle, de centrarme en la ilusión de mi vida, que es trabaja con el Señor y dar la vida por Él en contacto directo con la parroquia.

A lo largo de este periodo de discernimiento y formación ¿Cómo has vencido el miedo y la duda?

Durante toda mi formación he tenido muchos miedos pero el Señor me ha ayudado a vencerlos. En la imagen de Jesucristo cuando está durmiendo en la barca y los apóstoles con mucho miedo Él te enseña que en la barca hay más Jesús que agua. Reconocer que en mi vida está presente Jesús es lo que me ha ayudado a superar mis miedos y mis dudas.

¿Qué sacerdote esperas ser?

Me encantaría ser un sacerdote santo, como Jesús lo sueña de mí. Soy muy limitado entonces me tengo que poner a su disposición con humildad. Espero que el Señor tenga vía libre conmigo para hacer lo que Él quiera. No tengo ningún prejuicio de cómo quiero vivir mi sacerdocio, que el Señor me enseñe porque yo no sé.

¿Cómo imaginas la Iglesia del futuro de la que tú vas a formas parte?

Será una Iglesia de santos o no será Iglesia. El cristiano del mundo de hoy se tiene que enfrentar a una realidad que no anima a vivir la vida con Cristo. Vivir la vida con Cristo es algo contracultural, el cristiano de hoy tiene que apostar por una vivencia de Jesucristo muy profunda, que entre en la humanidad de la persona. La Iglesia del futuro va a ser mística, va a apostar por la santidad, no vale vivir de actos sociales, va a crecer la santidad y nos va a sorprender.

“El Señor lleva mi historia, yo soy un mero instrumento”

Isaac González nació en Priego de Córdoba el 10 de mayo de 1980 y se ha formado en el Seminario Diocesano Redemptoris Mater

Tu paso por el Seminario termina, ¿Cómo afrontas estos últimos días antes de tu ordenación presbiteral?

Muy bien, tranquilo y puesto en las manos del Señor. Al final se te meten los nervios por el miedo a la incertidumbre, a no saber a dónde te van a destinar o qué va a ser de ti cuando seas presbítero, pero puesto en las manos del Señor que es el que lleva la historia. Yo soy un mero instrumento.

A lo largo de este periodo de discernimiento y formación ¿Cómo has vencido el miedo y la duda?

El miedo se vence con la confianza de que Dios lo va llevando todo y te dejas llevar por los formadores y catequistas. También se vence con la oración porque sin oración todo esto es imposible. La palabra de Dios nos dice que nos vendrán tribulaciones, persecuciones y sufrimientos, y si no estás unido al Señor con la oración acabas derrumbándote

¿Qué sacerdote esperas ser?

Espero ser fiel al Señor. Uno sabe que a la mínima de cambio se la puede jugar al Señor. También espero que Él no levante su mano de mi cabeza. Siendo lo que soy solo espero serle fiel.

¿Cómo imaginas la Iglesia del futuro de la que tú vas a formas parte?

Me imagino una Iglesia cada vez con más persecución. Ir vestido de cura por la calle es dar testimonio de que Cristo está vivo. Ese testimonio que podemos dar los cristianos ante una sociedad cada vez más secularizada, que cada vez tendrá las iglesias más vacías, hará que los cristianos que haya sean más fieles. Será una Iglesia más reducida pero con cristianos que den testimonio, que es lo importante. Anunciar el amor de Dios a la gente es la misión de los cristianos.

“Espero ser un sacerdote que se transforme en Jesucristo”

Guillermo Padilla nació en Madrid el 10 de mayo de 1988 y se ha formado en el Seminario Conciliar "San Pelagio"

Tu paso por el Seminario termina, ¿Cómo afrontas estos últimos días antes de tu ordenación presbiteral?

Por un lado, son muchas cosas las que se presentan, un horizonte muy amplio, pero por otro, con mucha confianza porque el Señor me ha traído aquí y es su voluntad así que como el mayor deseo es hacer su voluntad con mucha confianza de estar en sus manos. También confío mucho en la Virgen, sé que por medicación de Ella Dios me dará la gracia para hacer su voluntad en cada momento.

A lo largo de este periodo de discernimiento y formación ¿Cómo has vencido el miedo y la duda?

Uno se sabe que por sí mismo es pequeño y por la pequeñez uno es capaz de todo lo malo que uno pueda hacer, pero por otro lado,  sabes que estás en las manos del Señor y que Él nunca te va a abandonar. Estoy tranquilo porque sino te quieres separar de sus brazos, Él va a estar en todo momento, eso y la mediación de la Virgen María hacen que esté muy tranquilo. Cuando uno quiere hacer la voluntad de Dios sabe que va por el camino más seguro del mundo.

¿Qué sacerdote esperas ser?

A veces se pueden plantear muchas posibilidades, muchos modelos sacerdotales, pero al final todo radica en estar unido a Jesucristo, si lo hago ya no seré yo el que viva, sino Él será el que vive en mí. Si Él vive en mí estará todo hecho porque la gente no me espera a mí, espera a Jesucristo. Lo que más deseo es ser un sacerdote que esté lo más íntimamente unido a Jesucristo y me transforme en Él y sea Él el que vaya por las calles, el que compre el pan, el que celebre la eucaristía.

¿Cómo imaginas la Iglesia del futuro de la que tú vas a formas parte?

A veces vemos las cosas regular pero también vemos muchos deseos de santidad, gente joven que desean la santidad. Actualmente hay poca gente en la Iglesia, quizá no seamos muchos pero si deseamos vivir unidos a Jesucristo, Él se servirá de esos pocos para que sean el germen de una nueva primavera en la Iglesia. Dios sabe muy bien cómo lleva su Iglesia y no hay que perder nunca la esperanza.

 

“El Señor me llama a ser un sacerdote humilde”

Narcisse Kouame nació en Botro, Costa de Marfil, el 30 de octubre de 1989 y pertenece al Seminario Diocesano Redemptoris Mater

Tu paso por el Seminario termina, ¿Cómo afrontas estos últimos días antes de tu ordenación presbiteral?

Para mí este tiempo en el seminario ha sido estupendo, he aprendido muchas cosas. Me da sentimiento de pena porque voy a dejar a mis formadores y compañeros, con los que tengo buena relación. Por otra parte, es una gozada todo el tiempo que he pasado en el seminario y estoy muy contento y agradecido al Señor.

A lo largo de este periodo de discernimiento y formación ¿Cómo has vencido el miedo y la duda?

Gracias a mis formadores y a mis hermanos de comunidad, también con el contacto con la palabra de Dios y el rezo del oficio divino. Muchas veces me he visto muy pobre pero el Señor me llamó, porque ser cura no es un derecho es una vocación, y yo he dicho que sí. El Señor me ha ayudado siempre en mis momentos de duda y tengo la esperanza de que lo seguirá haciendo en mis dificultades. La oración, la intimidad con Él me ayuda porque me llamó, primero para estar con Él y ahora para evangelizar. El Señor ha sido fiel conmigo y espero que me siga ayudando a serle siempre fiel.

¿Qué sacerdote esperas ser?

La meta es ser un sacerdote santo. El Señor me llama a ser sacerdote humilde y como decía el Pada Francisco “Sacerdote que huele a ovejas”, cercano que está con el pueblo y comparte el sufrimiento y la alegría de la gente. Todo esto es obra del Espíritu Santo y espero que el Señor me ayude a ser un sacerdote santo.

¿Cómo imaginas la Iglesia del futuro de la que tú vas a formas parte?

Estamos viviendo en una sociedad en la que la gente ve a los sacerdotes como personas diferentes. Nosotros somos jóvenes y la gente ahora no se plantea la vocación de sacerdote y hacen falta muchos sacerdotes para poder anunciar a Jesucristo. Para mí es una alegría pertenecer al clero de Córdoba.

 

“Quiero ser un sacerdote enamorado de Jesucristo”

Fernando Suárez nació en Córdoba el 16 de febrero de 1986 y se ha formado en el Seminario Conciliar “San Pelagio”

Tu paso por el Seminario termina, ¿Cómo afrontas estos últimos días antes de tu ordenación presbiteral?

Están siendo muy intensos porque se junta el examen final de carrera con todo lo que Dios ha puesto en nuestro corazón, que parece que ahora nos lo quiere realizar. Estamos inquietos y le pedimos al Señor que nos haga dignos, porque no lo somos, y que los vivamos intensamente siendo conscientes del gran regalo que vamos a recibir.

A lo largo de este periodo de discernimiento y formación ¿Cómo has vencido el miedo y la duda?

El miedo y la duda no son de Dios, los pone el demonio muchas veces para que nos desanimemos. Dios se manifiesta a través de su paz, vamos descubriendo que la alegría y la desolación son modos en los que Dios va hablando. Ambas son necesarias para ir descubriendo qué quiere Dios de ti en cada momento y en el Seminario esto se ve muy claro porque vas viendo que Dios te va pidiendo más. Con la ayuda de quienes nos acompañan ves que es un camino precioso en el que descubres que Dios te está llamando y quiere regalarte el don de ser sacerdote.

¿Qué sacerdote esperas ser?

Quiero ser un sacerdote enamorado de Jesucristo, que tenga el deseo de llevarlo a las almas y de encontrarme cada día con Él. Soy consciente de que mi felicidad es Él, si estamos unidos, la felicidad que me ha prometido está asegurada

¿Cómo imaginas la Iglesia del futuro de la que tú vas a formas parte?

Imagino una Iglesia que aprovecha las oportunidades que la coyuntura de la situación actual requiere. Ha atravesado momentos en la historia en los que, ha encontrado más oposición a la manifestación de la fe, a que las personas se encuentren con Dios, pero siempre ha salido victoriosa. En este momento en el que hay muchos retos y nos encontramos ante una sociedad secularizada hay pequeñas comunidades creativas en las que se está viviendo la fe y Dios se está haciendo presente. Tenemos que estar atentos a lo que el Espíritu nos mueva y nos suscite.

 

“Espero estar siempre al servicio de la Iglesia”

Bernard Huamán nació en Cuzco, Perú, el 15 de junio de 1989 y pertenece al Seminario Diocesano Redemptoris Mater

Tu paso por el Seminario termina, ¿Cómo afrontas estos últimos días antes de tu ordenación presbiteral?

Con mucha tranquilidad que viene del Señor, hay muchas cosas que están en el aire, mi próximo destino, pero durante toda mi vida he experimentado que el Señor provee, desde que era pequeño. Voy con la confianza de que el Señor aparecerá donde yo vaya a ser enviado. Estoy tranquilo y contento y esperando que llegue el día para servir al Señor y a la Iglesia a través de este ministerio.

A lo largo de este periodo de discernimiento y formación ¿Cómo has vencido el miedo y la duda?

Soy muy miedoso y me asusto enseguida cuando vienen las dificultades pero el Señor es el héroe valeroso que ha vencido todo y ha salido en mi ayuda. Confío en que es Él el que va por delante y me da tranquilidad.

¿Qué sacerdote esperas ser?

Espero que el Señor me ayude a ser fiel a la vocación que Él me ha dado, que me vaya enseñando a ser sacerdote y que yo me deje ayudar para estar siempre al servicio de la Iglesia y de toda la gente que me vaya encontrando.

¿Cómo imaginas la Iglesia del futuro de la que tú vas a formas parte?

Es el Señor el que lleva la vida de la Iglesia y todo lo que sucede es pedagógico, a mí me toca ser obediente a la Iglesia, a mis formadores, el Obispo, el Papa. Es maestra, lo he experimentado en mi vida y en la vida de mi comunidad del Camino Neocatecumenal. Las palabras de la Iglesia se concretan en la vida y nos ha ido bien. En la Iglesia del futuro nos irá bien en la medida en que obedezcamos al Señor.

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