Continúa la misión vocacional del Seminario por la Diócesis

Un total de 66 jóvenes están preparándose para el sacerdocio en la diócesis de Córdoba: 38 en el Seminario Conciliar “San Pelagio”, 13 en el Menor y 15 en el Seminario Misionero Redemptoris Mater “San Juan de Ávila”. Son jóvenes de edades diferentes, que provienen de realidades muy variopintas y que han vivido su propia vocación de una manera especial

Desde fuera se puede pensar que son personas extraordinarias, o más bien, que la vocación es algo extraordinario, pero no es así. Los seminaristas tienen las mismas inquietudes y valores que pueden tener otros jóvenes comprometidos de su edad. Prueba de ello es el perfil que define a cada uno de ellos, un perfil de lo más variado que se podrá conocer a lo largo de estos días en las parroquias de la Diócesis, donde los seminaristas estarán repartidos hasta el domingo, 15 de marzo, ofreciendo su testimonio y colaborando en las tareas pastorales para acercar la realidad del Seminario a todos los fieles.

La campaña vocacional del Seminario de este año tiene como lema “Pastores misioneros”. Los seminaristas dejan el habitual trasiego de los pasillos del centro de estudios para salir a anunciar la alegría de su vocación y su llamada a servir. “Nos esperan días muy bonitos, así lo he constatado en estos doce años que llevo en el Seminario, donde puedo asegurar que es una de las fechas más esperadas porque nos permite compartir de una forma más especial cómo Dios nos ha llamado a ser sacerdotes, y eso siempre es un regalo”, explica el seminarista Manuel Millán.

Para otros, esta “Misión vocacional” es la primera que vivirán como Miguel Ángel Pérez, quien va cargado de ilusión a esta primera campaña del Seminario: “Espero poder sembrar el anuncio de Jesucristo en esa tierra fértil que es el corazón de otros jóvenes”.

El Seminario cuenta con la oración de todos los cristianos, “constatar el amor que la gente tiene hacia los sacerdotes es un estímulo que me ayuda a esforzarme cada día más y a entregarme por completo a Dios”, asegura Manuel Millán.

Sin duda, esta misión en torno al día de San José, es una etapa señalada en el calendario de cada seminarista, unos días para dar testimonio de su fe y para “evangelizarse a sí mismo”, como explica Jesús Martínez. “Durante estos días somos evangelizados también a nosotros mismos, nos reafirmamos en ese sí que un día dijimos respondiendo a la llamada que Dios nos hizo; y a su vez, podemos ser un instrumento para unir a los jóvenes a Jesucristo”, indica. Y es que la misión vocacional supone llevar y dar a conocer a Jesús, compartiendo días de convivencia con otros sacerdotes, con grupos de jóvenes y con el resto de seminaristas, describe Javier González.

En definitiva, son jóvenes llamados a ser ejemplo de vida cristiana, a ser Cristo en medio del mundo y la Iglesia.

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