Ha fallecido el sacerdote Francisco Muñoz Córdoba

El día jueves 31 de octubre, el "cura Paco" ha regrasado a la Casa del Padre tras una larga enfermedad. El entierro fue el pasado 2 de noviembre, en la parroquia de la Esperanza de Córdoba, donde ejerció sus últimos años de ministerio.

En octubre del Año pasado los hermanos de este sacerdote escribían estas líneas que reproducimos a continuación:

Gracias, gracias y gracias

Desde estas líneas, queremos hacer patente nuestro agradecimiento en tres vertientes diferentes. Llevamos desde el 3 de agosto último asistiendo, acompañando y rezando por nuestro hermano Francisco Muñoz Córdoba, sacerdote de la Parroquia de Nuestra Señora de la Esperanza, y que continúa en estado de coma a consecuencia de una caída.

Y sí, decimos en tres vertientes. En primer lugar a Dios porque nos está demostrando que sus palabras (las de nuestro hermano), sus hechos y sus enseñanzas han caído en tierra firme y están dando el fruto que Dios espera de nosotros. Así nos lo están dando a entender las innumerables llamadas, visitas, asistencia durante su estancia hospitalaria y muestras de afecto y de cariño que continuamente recibimos.

Nos decía el papa Benedicto XVI en su encíclica “Deus caritas est” que la caridad cristiana es ante todo y simplemente la respuesta a una necesidad inmediata de una determinada situación… los enfermos atendidos para que se recuperen… y que quienes prestan ayuda han de ser formados de manera que sepan hacer los más apropiado y de la manera más adecuada, asumiendo el compromiso de que continúen después las atenciones necesarias. Continúa diciéndonos el Santo Padre que los que trabajan en estas situaciones caritativas deben distinguirse sobretodo por su dedicación al otro con una atención que sale del corazón, para que el otro experimente su riqueza de humanidad.

En segundo lugar queremos agradecer a tantas personas como se han ofrecido a hacer turnos para atender a nuestro hermano. Esa enorme muestra de humanismo y de cariño que nos dejan a los pies de su cama diariamente. Decirles que aunque Paco no lo pueda agradecer verbalmente, Dios se lo estará anotando en sus obras buenas. En este mismo sentido queremos agradecer tantas muestras de cariñoy afecto que estamos recibiendo, y decirles a todos que pidamos a Dios, sin cesar, para que nos lo deje y continúe dándonos tantas muestras de amor y fe como hasta aquí lo ha hecho.

Y en tercer lugar, como no, queremos agradecer a la Iglesia, en la persona de su Obispo, don Demetrio, el humanismo demostrado en las diferentes veces que hemos hablado con él, para acoger, cuando los médicos le den el alta en el hospital, a nuestro hermano en la Residencia Sacerdotal, sin mas condiciones que las derivadas de una caridad sin límites y sin preocupación alguna para la familia, porque Paco –nos decía el Señor Obispo- también es hermano nuestro.

Por último, gracias a los médicos, enfermeros, auxiliares y demás personal que están haciéndolo con una gran profesionalidad y cariño hacia todos los enfermos.

De nuevo, gracias a todos y siempre os tendremos presentes.

Rafael y Conchi