Cáritas Diocesana augura unos meses duros y recuerda que las puertas de Cáritas siguen estando abiertas

El director de Cáritas Diocesana de Córdoba, Salvador Ruiz, ha valorado la situación actual en la que se encuentra el organismo, ante un futuro “incierto” para multitud de familias

La crisis del coronavirus continúa y, a su vez, aumenta la crisis social y económica para multitud de familias ante un futuro “incierto” para muchas, como indica el director de Cáritas Diocesana de Córdoba, Salvador Ruiz, quien ha mostrado la preocupación por parte del organismo ante lo que vendrá en el próximo otoño. “Estamos viendo los primeros resultados de toda esta situación, estamos por encima de tres veces más de las personas que se acercaban a pedir ayuda con respecto a los meses inmediatamente anteriores de la crisis del coronavirus”, ha explicado Ruiz durante la rueda de prensa celebrada en la mañana del jueves, 27 de agosto, en la sede de Cáritas Diocesana.

La cola de la necesidad aumenta día tras día y Cáritas ya advirtió que el número de personas en situación de pobreza y vulnerabilidad sigue creciendo no sólo en la ciudad, sino en toda España. Son miles de familias las que solicitan recibir ayuda, por lo que Cáritas espera que las medidas puestas en marcha por parte de la Administración Pública comiencen a tener resultados, por ejemplo, el ingreso mínimo vital. “Nosotros hemos ayudado a tramitar miles de solicitudes a través de las parroquias y otras organizaciones de la iglesia; ahora estamos a la espera de ver si esa medida ayuda también a paliar la situación actual”, indica el Director de Cáritas.

La situación es complicada y para Cáritas el mayor miedo ahora está en el momento en que la situación económica comience a marchar, “cuando terminen los ERTES que están soportando la situación de muchas familias y ver si esos expedientes temporales de regularización de empleo se convierten o no en despidos”. Ante esto, Salvador Ruiz asegura que “las puertas de Cáritas siguen estando abiertas, la Iglesia de Córdoba tiene unas doscientas puertas abiertas a diario para las personas que se acercan a solicitar una ayuda, ya sea material, de acompañamiento o de asesoramiento, y para eso tenemos más de 1.800 voluntarios de toda la Diócesis”.

Respecto a los próximos meses, augura que “el otoño va a ser difícil, hace presumir que las personas que vamos a atender se van acrecentar, pero esperemos que esté cerca el cese de la crisis sanitaria y la crisis económica sea más corta, aunque nosotros prevemos que la crisis social durará varios años”. Asimismo, asegura que el organismo está siempre abierto a la colaboración con las instituciones públicas o privadas y que la relación suele ser fluida para trabajar en la lucha contra la pobreza y la exclusión.

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