Bicentenario de la Beatificación de Francisco de Posadas

Varios actos para celebrar la efeméride  de beatificación del dominico cordobés que fue beatificado por el papa Pío VII el 20 de septiembre de 1818

Para conmemorar este bicentenario de la beatificación del Padre Posadas, los miembros de la Familia Dominicana en Córdoba, van a llevar a cabo diversos actos para dar a conocer a este insigne fraile dominico cordobés, ejemplo claro de predicador y de hombre de su tiempo, siendo la primera el próximo domingo 23 de septiembre, a las 11:00 horas, en el Convento de Santo Domingo de Scala Coeli, a cargo del P. Mariano del Prado, O.P. El día 5 de Octubre, a las 19:00 horas, tendrá lugar una celebración eucarística en la Capilla del Rosario de la Iglesia de San Pablo, dirigida por el P. Miguel Angel Vilches, O.P. También en Octubre, el viernes día 26, habrá una conferencia sobre la Predicación y Obra Social del P. Posadas en Córdoba, que pronunciará el P. Jesús Duque, O.P. en el Salón del Convento de San Agustín. Los actos terminarán el 24 de noviembre con la celebración de una Jornada Académica con diversos ponentes, entre ellos D. Juan Aranda, el cual disertará sobre “La sociedad cordobesa con ocasión de la beatificación del P. Posadas”.

Francisco de Posadas nació en Córdoba el 25 de noviembre de 1644, era hijo de Esteban y María, matrimonio llegado a Córdoba, procedente de Orense. Tras varios intentos de entrar en el Real Convento de San Pablo, siéndole denegada por su baja condición social, Francisco fue admitido  el Convento de Scala Coeli de la Orden de Predicadores. Realizó el noviciado y posteriores estudios teológicos y dominicanos de Artes y Sagrada Teología en Jaén y en Sanlúcar de Barrameda, siendo ordenado Presbítero por el Obispo de Guadix en 1668. Regresó a Córdoba, celebrando su primera misa en el altar del templo de Ntra. Sra. de la Fuensanta, incorporándose al que era su convento de Santo Domingo de Scala Coeli, donde se dedicó plenamente a la meditación, la oración y el estudio.

Con el paso de los años se fue ganando la fama de predicador, además del reconocimiento tanto de sus hermanos como de sus vecinos como persona humilde, sencilla, llena de caridad y maestro de espiritualidad. Esta fama se extendió fuera de Córdoba, lo que supuso que le llamaran de los pueblos de la sierra cordobesa y otros más lejanos de  Andalucía para escuchar sus predicaciones. Tanto es así que en muchos pueblos y ciudades, dado el número de personas que acudían a escucharle, se sacaban los púlpitos a las plazas y calles, ya que las Iglesias se quedaban pequeñas.

Estos continuos viajes le pasaron factura a su salud, siendo destinado ya en Córdoba al Hospicio que los frailes de Scala Coeli habían instalado en Córdoba, para las ocasiones que no podían volver a su convento de la sierra y lugar también donde se recogían las limosnas que les servían de sustento. Allí moriría como vicario, confesor, predicador, colector de limosnas, director espiritual y ejemplo vivo del carisma de Santo Domingo, del que escribió una biografía que tuvo un gran éxito en su época. Este Hospicio fue hasta su muerte su hogar, tanto que desde entonces fue conocido como el “Hospitalico del Padre Posadas”.