Beatificación de la Madre María de la Purísima de la Cruz

La celebración tendrá lugar el próximo 18 de septiembre en el Estadio de la Cartuja (Sevilla)

madre_maria_purisimaEl próximo 18 de septiembre de 2010 tendrá lugar la celebración con motivo de la Beatificación de la Madre María de la Purísima. El acto será en el Estadio de la Cartuja, de Sevilla.

Algunos datos de su biografía:
Madre María de la Purísima de la Cruz, nació en Madrid el 20 de Febrero de 1926, en el seno de una distinguida familia de alto nivel social. El día 8 de diciembre de 1944, a la edad de 18 años, ingresó en la Compañía de la Cruz. Tomó los hábitos en 1945, profesó temporalmente en 1947 e hizo los votos perpetuos en 1952. Culta y distinguida, hablaba tres idiomas, francés, inglés e italiano, y debido a su piedad, no extrañó a la familia su decisión de ser hermana de la Cruz.

La Madre María de la Purísima de la Cruz, fiel seguidora de Santa Ángela de la Cruz y observadora intachable de las reglas del Instituto, mantuvo intacto el carisma fundacional. Fue elegida Madre general de la Compañía de la Cruz el 11 de Febrero de 1977, pero antes fue superiora de las casas de Estepa y Villanueva del Río y Minas, maestra de novicias y consejera generalicia.

Austera y pobre para sí misma, “De lo poco, poco”, como solía decir, hacía vivir a las hermanas el espíritu del Instituto en la fidelidad a las casas pequeñas y se entregó a todos los que la necesitaban, especialmente a las niñas de los internados.
También, los pobres y enfermos ocupaban un lugar privilegiado en su corazón. Así, atendía con verdadero cariño a las ancianas enfermas de las “cuevas” de Villanueva del Río y Minas, cuando estuvo allí de superiora. Diariamente por la mañana iba hasta las “cuevas” para atenderlas: las lavaba, les hacía la comida, les limpiaba la ropa. Y siempre se reservaba los trabajos más duros y penosos.

Gobernó la Compañía con incansable celo y gigante espíritu de Hermana de la Cruz.
Su ideal fue hacer carne el carisma de la Santa Madre Fundadora y con su vida sencilla, humilde y llena de fe, supo dar ejemplo. Fue constante seguidora de su obra, y ha dejado en el corazón de todas sus hijas deseos ardientes de imitar su amor a Dios y a su Santo Instituto. Falleció el día 31 de octubre de 1998.