Aula de Espiritualidad Popular Beato P. Posadas O.P

Tuvo lugar el pasado 28 de enero en el convento de los Dominicos-Iglesia de San Agustín

La segunda de las charlas programadas para este curso dentro del Aula de Espiritualidad Popular “Beato P. Posadas, O.P.” se celebró el pasado 28 de enero. En esta ocasión el ponente fue Fr. Félix Hernández, op, miembro de la Comunidad de Santo Domingo de Scala Coeli de Córdoba, que dio una conferencia titulada “La Verdad, dialogada y compartida”.

Fr. Francisco J. Rodríguez Fassio, op, también de la Comunidad dominica de Scala Coeli, fue el encargado de la primera parte de la jornada y realizó una detallada presentación sobre la figura de Santo Tomás de Aquino en la actualidad. Lo definió como un ser tremendamente afectivo, poeta, místico, un gran predicador, un hombre de su tiempo y viajero, muy interesado por la realidad. Pero, principalmente fue un teólogo bíblico, un gran biblista, que intenta comprender y hacer comprender la Palabra de Dios recogida en la Sagrada Biblia, uniendo la teología, la espiritualidad, la moral, las cuestiones filosóficas y las sociales.

Por su parte, Fr. Félix Hernández, op, inició su intervención presentando varias definiciones del término “verdad” y su significado desde la tradición cristiana. Hoy la verdad es un tema muy discutido, parece que se ha extendido en el mundo que no hay una sola verdad, sino que todo es relativo, pero esto es peligroso y triste, ya que si cada uno se mueve y valora por una propia y aislada verdad, es imposible tener un ámbito común en el que relacionarse, encontrarse y construir juntos. Pero, frente a todo lo anterior, tampoco se puede pretender la imposición de una sola verdad, cerrada para todos e incapaz de acoger la pluralidad del ser humano.

Fr. Félix se pregunta “cómo podemos situarnos entonces los creyentes, sobre todo los católicos, frente a esto”. Para ser humanos, para convivir, para progresar, necesitamos encontrar ese espacio común donde todos podamos encontrarnos con nuestro propio bagaje, con nuestras culturas, tradiciones e historias, y con nuestros sueños. Y eso es “la Verdad”, una verdad común y objetiva, pero, eso sí, una sola Verdad, que no es poseída en absoluto por nadie, que ha de ser buscada y, además, en común. Y para los católicos, esa Verdad que Dios revela es Jesucristo. Él mismo nos lo dice: “Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida”. Y en la Verdad de Dios encontramos también la propia Verdad del ser humano. Jesús es la plenitud de esa revelación de Dios.

Las charlas, puestas en marcha el curso pasado por los dominicos de Córdoba, son un espacio de encuentro de la palabra, la escucha y el diálogo, para tratar temas de actualidad desde un punto de vista espiritual y religioso.

Jesucristo nos muestra esa Verdad de forma plena, pero nosotros –las personas- no cerramos la comprensión de esa Verdad, porque como seres humanos que somos, esa verdad la recibimos, compartimos y expresamos en categorías que son humanas y, por tanto, limitadas. Por eso debemos decir que ninguna persona está en posesión absoluta de la verdad. Si nadie la posee ni la encierra, es necesario por tanto buscarla permanentemente, y, además, esa búsqueda hay que hacerla con los demás, de un modo compartido, a través del diálogo, que ha de ser con todos, con el hermano, con el diferente, incluso con la sociedad que nos ha tocado vivir, con la cultura en la que vivimos y con las diferentes culturas que nos podemos encontrar; un diálogo con las realidades del dolor y el sufrimiento; un diálogo con toda la creación, ya que no podemos olvidar que la verdad se busca, exige nuestro esfuerzo y tiene que ser trabajada, pero, ante todo, se nos revela, se nos va ofreciendo por un Dios que se manifiesta en todo y en todos.

Fr. Félix, mencionó la Encíclica “Fides es ratio” de San Juan Pablo II, señalando que debemos se buscadores de la Verdad y, además, contadores de esa Verdad. Tenemos que compartir esas pequeñas certezas, esos hallazgos.

Finalmente, y como conclusión, Fr. Félix señaló que la búsqueda de la Verdad es amar, y el estudio es amor.  Estudiamos para amar más y mejor. Y conforme vamos caminando en esa aventura de la búsqueda de la verdad, nuestro corazón cada vez se ensancha más, podemos amar más y mejor. Que seamos capaces de hacerlo y que nos ayudemos los unos a los otros.