Aniversario de la Asociación de Sacerdotes del Prado

Este Instituto Secular Sacerdotal de Derecho Pontificio cumple 150 años desde su fundación.

SILLASEl día 10 de diciembre se cumplen 150 años de la fundación del Prado. Este Instituto Secular Sacerdotal de Derecho Pontificio, compuesto de sacerdotes enraizados en las iglesias particulares, tiene su origen en el sacerdote francés Antonio Chevrier, nacido en Lyón en 1826. Y más en concreto en la gracia recibida en la contemplación del Misterio de la Encarnación en la noche de la Navidad de 1856. Meditando la belleza del Verbo encarnado en su abajamiento, decide “seguir mas de cerca a Jesucristo para hacerse más capaz de trabajar por la salvación de los hombres”. Y así se convertiría en el apóstol pobre para los pobres.
Siendo coadjutor en la Parroquia de San Andrés en el barrio de la Guillotiere en los suburbios de Lyon vio la descristianización, la ignorancia y el alejamiento de la Iglesia del proletariado y se despierta en él una gran inquietud apostólica ante la población pobre. En 1860 adquiere la propiedad del Prado, un antiguo salón de baile de mala reputación y allí acoge a niños y adolescentes durante seis meses para hacerlos hombre y cristianos.
Antonio Chevrier muere a los 53 años. Juan Pablo II, el 4 de octubre de 1986, lo beatifica ante más de trescientas mil personas, alertando a los presentes” hablad de Jesucristo con la misma intensidad de fe que el P. Chevrier” descubriéndose allí la riqueza de su vida y su obra.
La familia pradosiana está compuesta por la Asociación de Sacerdotes del Prado, más de dos mil sacerdotes en todo el mundo (unos doscientos en España). Los hermanos y hermanas del Prado, sociedad de vida en común sin votos públicos (como las hijas de la caridad). El instituto femenino del Prado, IFP, seglares consagradas a Dios.
La espiritualidad del Prado se fundamenta en la centralidad de Jesucristo: “conocer a Jesucristo, Verbo e Hijo de Dios, lo es todo. El resto no es nada”. Conocerlo mediante el estudio del Evangelio, a fin de asemejarse a El en todo y transparentarlo en medio de los más pobres. La vida fraterna o de equipo, donde se pone en común, la revisión de vida, el estudio del evangelio, el cuaderno de vida. También la diocesanidad es otra nota característica, es decir la prioridad de la Diócesis, incluso sobre las exigencias de la propia Asociación.