La Biblioteca Sacerdotal Breña acoge la Jornada dedicada a la Dirección Espiritual

El acto tuvo lugar en la Biblioteca Sacerdotal Breña, el pasado 7 de octubre, a cargo del Profesor Juan José Pérez-Soba y de Gaspar Bustos Álvarez.

biblioteca breñaD. Juan Luís Selma Folch, coordinador de la Biblioteca, presentó a los conferenciantes de estas jornadas y puso a disposición, una vez más, la Biblioteca como lugar de reunión a todos los sacerdotes de la diócesis.

Por su parte, D. Juan José Pérez-Soba Díez del Corral disertó sobre la dirección espiritual y la formación de la conciencia. Dijo que “formar la conciencia es aprender a mirar según Dios. La conciencia formada no es una opinión, ni mi capricho sino la obediencia rendida a la voz de Dios que habla a nuestro corazón”. Huye de una falsa autonomía porque la vida del hombre no tiene sentido sino en Dios. Ese rendimiento a Dios no es algo que me achica sino que me engrandece”.
Además, hizo referencia a una cita de San Agustín: “No vayas fuera, vuelve a ti mismo. En el interior del hombre habita la verdad, y si ves que tu naturaleza es mutable, trasciéndete a ti mismo”. Asimismo, expuso un símil entre la dirección espiritual y lo que supuso la Anunciación a la Virgen, asegurando que “trata de formar a Cristo en nosotros como en la Anunciación. El gran protagonista es el Espíritu Santo dentro de una vocación de amor. Nos hace ser hijos para ser esposos y llegar a ser padres. Todo ello en un clima de amistad y sentir con la Iglesia”.

La exposición de D. Gaspar Bustos Álvarez tuvo un carácter práctico y concreto, partiendo del hecho de las diferentes nomenclaturas con que se ha escrito y hablado últimamente sobre la dirección espiritual para denunciar que esa circunstancia detectaba un problema. Señaló el abandono por parte de los sacerdotes de esta práctica recomendada en le magisterio de la Iglesia.
Desde su larga experiencia de director de conciencias y en concreto de seminaristas y sacerdotes, sintetizó el remedio a este mal en fomentar el deseo auténtico de aspirar a la santidad. Ahí, ponía la raíz y la solución y recordó que “estamos llamados y obligados a la santidad”. Alentó a los sacerdotes a estar dispuestos siempre para escuchar y animar a los hermanos en este sentido, como un inmenso bien que se hace al presbiterio de la diócesis.