“Conocer a Jesucristo ha sido lo más grande de mi vida”

En esta ocasión, la sección “Conoce a tu cura” presenta a un joven sacerdote con una trayectoria muy especial. Y es que ha servido como secretario del Obispo hasta hace apenas unos años. Él es Manuel Rodríguez Adame

P. ¿Qué te llevó al sacerdocio?

R. En mi caso fue un cúmulo de circunstancias: la fe en casa, sobre todo de mi madre, mi catequista y madrina, el ejemplo de mi párroco, el ambiente sano y alegre del Seminario Menor. Todo ello hizo que en un momento de mi vida (16 años) pensara que solo Cristo podía cambiar el mundo y que yo podía ayudarle.

P. Y, ¿cómo conociste a Jesucristo?

R. De pequeño te dejas llevar. Fue en la postcomunión cuando me di cuenta de que no había nadie como Él. Me rompió todos los esquemas. Me dio valor y coraje para darme a Él hasta hoy. Conocer a Jesucristo ha sido lo más grande de mi vida.

P. ¿Cómo describirías tu vida sacerdotal?

R. La vida sacerdotal es una identificación plena con Cristo, con su cruz y con su gloria. Tienes momentos tristes y otros gozosos. Así lo experimento yo desde el primer destino hasta el día de hoy. Y han sido muchos. Solo cuando abrazas la tarea con amor todo puede tener sentido. Para ello tienes que luchar contra el ambiente del mundo que no invita a ello.

P. ¿Cuáles han sido los retos más simbólicos que has enfrentado como sacerdote?

R. Cada misión que me han encomendado ha sido un reto. Tanto las parroquias como las pastorales más concretas te exigen un esfuerzo por intentar que Cristo llegue al corazón de su gente. Si tuviera que quedarme con algo diría que el trabajo con los jóvenes y los matrimonios ha marcado mi vida y la manera de enfocar mi sacerdocio. Tanto en las parroquias, en los colegios, movimientos (scouts, ENS, ENSJ), el Seminario Menor, la Delegación de Juventud, he aprendido mucho más de lo que yo les he podido dar.

P. ¿Qué experiencias como sacerdote te han dejado más impactado?

R. Sin duda alguna la capellanía del Hospital Reina Sofía. El mundo del dolor y del sufrimiento supuso para mí un antes y un después. Lo pasas mal, pero fue muy gratificante, quizás de lo que más.

P. ¿Cuál consideras que es la tarea más difícil para un sacerdote?

R. El mismo hecho de ser sacerdote en este nuestro mundo ya es difícil. Intentar que vean al Señor a través de ti más todavía, porque luchas contra ti mismo y contra el ambiente que no favorece nada. Sin embargo, no hay tarea difícil para el que ama.

P. ¿Y la más fácil?

R. Reconocer a tu alrededor a los santos de la puerta de al lado, como dice el Papa. Después de estos nueve años siempre he encontrado a alguno y eso me ha alentado cada día a ser mejor.

P. Iniciaste tu ministerio como secretario del Sr. Obispo, ¿qué supuso este cargo en tu vida?

R. Prácticamente sí. Llevaba tan solo unos meses cuando D. Juan José Asenjo me llamó para nombrarme secretario de nuestro obispo actual. Fue un cambio radical. Yo no tenía ni idea. En el Seminario no nos preparan para eso. Acepté con la confianza puesta en el Señor y puedo decir que fue una etapa enriquecedora. Aprendí muchas cosas y sin ello no sería el que soy en la actualidad.

P. ¿Cómo afronta un joven como tú estar al lado del Obispo y trabajar codo con codo cada día?

R. Sinceramente con miedo y temblor. Estás al lado del pastor de la Diócesis y tu labor es intentar ayudarle para que pueda llevar a cabo su misión lo mejor posible. A veces aciertas y otras te equivocas. Me quedo con todo lo que aprendí tanto de él como de toda la diócesis. Trabajar con él me hizo ver varias cosas: que nuestra Iglesia de Córdoba está viva, el amor a la Virgen en todos los rincones de la diócesis y la calidad de mis hermanos sacerdotes. Sobretodo esto último es lo que más valoro y lo que más echo de menos ahora que estoy más lejos.

P. Y del Obispo a la actualidad. Estás al frente de una parroquia de Peñarroya-Pueblonuevo y de varias aldeas. ¿Cómo es la pastoral que desempeñas?

R. Actualmente soy párroco de San Miguel y de San Bernardino en Peñarroya-Pueblonuevo y desde este curso de La Granjuela. La pastoral es muy diferente a las que he tenido anteriormente. De la ciudad al mundo rural hay mucha diferencia. Como todo, tiene sus ventajas e inconvenientes. Nuestra tarea es acompañar y eso es bonito. Te frustras cuando no puedes llegar a todos por cualquier motivo, pero como dijo San Ignacio: “actúa como si todo dependiera de ti, sabiendo que en realidad todo depende de Dios”.

P. Y además, eres capellán de un colegio. ¿Cómo ves a los jóvenes de hoy? ¿Es más fácil para un cura joven estar con jóvenes que para un sacerdote mayor?

R. Sí, soy capellán del colegio Presentación de María y de la comunidad de religiosas. Los jóvenes de hoy no son muy diferentes a los de ayer, en el sentido de que tienen las mismas inquietudes. Lo que si es cierto es que encuentran respuestas diferentes, falsas promesas que no llenan. Por otro lado, tal vez por edad se pueda estar más cercano a ellos. Pero eso no lo es todo ni lo mas determinante. Simplemente ayuda. Ojalá yo pudiera entender a los jóvenes como muchos sacerdotes mayores!!!

De manera breve

Nombre completo: Manuel Rodríguez Adame

Edad: 33

Lugar de nacimiento: Córdoba

Un recuerdo de tu niñez: cuando mi abuela me llevaba al Rescatado todos los meses y el lunes santo a ver la Virgen de la Merced al Zumbacón.

Define tus años en el seminario: inolvidables.

Tu comida favorita: la tortilla de patatas y el salmorejo cordobés.

Tus aficiones: el deporte, la música, la naturaleza, el cine, de todo un poco.

Gustos: una buena comida con los amigos, un paseo por el campo, ver un partido de fútbol con mi sacristán y muchos más.

Tu mejor amigo: mis hermanos sacerdotes, son los que mejor me entienden.

Tú cura: Luis Briones Gómez, uno de los “culpables” de esta historia.

Un deseo: que Dios sea todo para todos y poder decir con la misma satisfacción que mi cura “Dios mío, que feliz soy”.

Rezas por…: mi propia conversión y la de mis parroquias.