ES NECESARIO EDUCAR EN LA INTERIORIDAD Y APOSTAR POR LA PEDAGOGÍA DEL SILENCIO

III ENCUENTRO EDUCA-CÓRDOBA. 16 DE NOVIEMBRE DE 2017

Medio centenar de profesores se reunieron en esta tercera convocatoria de la Asociación de Educadores Católicos de la Diócesis de Córdoba que se celebró en el Centro de Magisterio Sagrado Corazón.

Lydia Jiménez, la ponente elegida para esta ocasión, abordó el tema de “Recuperar el sentido del silencio” dentro del ciclo “Enseñar a pensar” que se está llevando a cabo en la Asociación en esta primera etapa de su andadura.

Después de hacer un breve análisis de las características de la sociedad actual que llevan a hacer caer a nuestros alumnos en un estado de disipación habitual, pasó a incidir en la importancia de educar en la interioridad. Es necesario introducir al educando en el silencio. Un ambiente de silencio lleva a la persona a pensar en la realidad que le rodea, a mirarse a sí mismo y a mirar a Dios. Con las orientaciones de un buen educador, los niños y jóvenes pueden plantearse las preguntas fundamentales de la vida y llenarse de deseos de encontrar la verdadera respuesta. Finalizó proponiendo una serie de medios para poder lograr este objetivo.

Como colofón de este encuentro, los educadores pudieron entablar un coloquio con la ponente y entre ellos. Manifestaron sus dudas, situaciones con las que se encuentran habitualmente en su labor docente y expusieron estrategias y medios que ellos utilizan para ayudar a sus alumnos en este punto tratado. Todos salieron muy esperanzados y conscientes de lo mucho que puede aportar un educador católico en este campo.

Algunos consejos sencillos que todos podemos aplicar en nuestras clases:

  • En nuestras clases tiene que haber sosiego.
  • Acostumbrar a los alumnos a no gritar.
  • Promover en las clases momentos de silencio.
  • Proponer lecturas cortas en común que propicien la reflexión, para ir suscitando el gusto por la lectura profunda y sosegada que ayuda a interiorizar y formar el criterio. Lo mismo se puede hacer con audiovisuales.
  • Educar la capacidad de escucha y diálogo.
  • Presentarles testimonios de vida que les ayuden a hacer silencio y sacar conclusiones.
  • Ayudarles a que vayan superando etapas: me obligan a estar en silencio—es necesario estar en silencio---me va gustando estar en silencio---saboreo el silencio---en el silencio me encuentro con Dios.
  • Propiciar el contacto y la contemplación de la naturaleza y las cosas bellas, para suscitar admiración, asombro, gratitud.

El silencio en católico no nos aísla de la realidad, ni de las necesidades de los demás, no nos mete en una burbuja para buscar nuestra comodidad. Nos ayuda a encontrarnos con nosotros mismos, con los demás y con el que puede transformar nuestras vidas para bien: Dios.

Sacamos la conclusión de que con los primeros que tenemos que usar la pedagogía del silencio es con nosotros mismos. Los educadores somos los primeros que debemos buscar en nuestra vida diaria momentos de silencio, de lectura sosegada, de oración. Sólo así podremos transmitirlo a nuestros alumnos.