Me amó y se entregó por mi

Pasión, Muerte y Resurrección de la Humanidad

Muchas personas, ante el sufrimiento humano – especialmente de los inocentes– y ante la muerte, se preguntan por qué, si Dios existe, lo permite. Y Dios nos ha dado una respuesta en su Hijo Jesucristo. Él, el único inocente, aceptó voluntariamente la pasión y muerte, por nosotros y para nosotros. Así ha asumido y compartido nuestro sufrir, padecer y morir. Ha entrado en la muerte y la ha vencido. Con su resurrección, cambió la tristeza en alegría, el miedo ante el sufrimiento y la muerte en esperanza de vida eterna. No es necesario creer que Cristo padeció y murió en la cruz, porque eso es un hecho histórico indiscutido. Lo decisivo, que puede cambiar nuestras vidas, es que admitamos que murió por nosotros para perdonarnos los pecados y salvarnos. Entonces, podremos creer que ha resucitado y que podemos seguirle hasta la Vida eterna.

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