ITER VITAE Semana Santa 2021

En Jerusalén contemplamos el gesto profético de Jesús que entra como Rey pacífico, Mesías aclamado primero y condenado después, para cumplir todas las profecías. Por un momento la gente revivió la esperanza de tener ya consigo, aquel que venía en el nombre del Señor. Al menos así lo entendieron los más sencillos, los discípulos y gente que acompañó a Jesús. "Bendito el que viene como Rey en nombre del Señor. Paz en el cielo y gloria en lo alto". Por otro lado, entramos en la Pasión. "Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu". Este es el evangelio. Desde una paradoja este mundo que parece tan autónomo necesita que se le anuncie el misterio de la debilidad de nuestro Dios en la que se demuestra el culmen de su amor. Era el anuncio del amor de un Dios que baja con nosotros hasta el abismo de lo que no tiene sentido, del pecado y de la muerte, del absurdo grito de Jesús en su abandono y en su confianza extrema.

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