Iter Vitae Cuaresma

El Papa Francisco, en su exhortación “Alegraos y regocijaos”, nos ha recordado hace unos meses la belleza de la vida cristiana cuando es auténtica. Para ello, nos recuerda que necesitamos renovarnos. O lo que es lo mismo, recordar que todos los bautizados estamos llamados a la santidad, procurando encarnarla en el contexto actual con sus riesgos, desafíos y oportunidades. Porque a cada uno de nosotros el Señor nos eligió «para que fuésemos santos e irreprochables ante él por el amor». “Él nos quiere santos y no espera que nos conformemos con una existencia mediocre, aguada, licuada”, observa el Santo Padre. De esto se trata en la Cuaresma: en palabra del Papa en este tiempo se nos recuerda que el Señor llama a “la santidad a cada uno de nosotros”, y que “te dirige también a ti: «Sed santos, porque yo soy santo»”. Ante la tentación de “enredarse” en la propia debilidad, Francisco invita a levantar los ojos al Crucificado e indica que es “en la Iglesia, santa y compuesta de pecadores”, donde se encuentra todo lo que el hombre necesita para crecer hacia la santidad: “Deja que la gracia de tu Bautismo fructifique en un camino de santidad. Deja que todo esté abierto a Dios y para ello opta por él, elige a Dios una y otra vez.

Iter Vitae Cuaresma