Ven, mira mi corazón, está abierto para ti

Acercarme a la devoción del Sagrado Corazón de Jesús ha sido para mí redescubrir algo que tenía colocado en mí sin ser consciente de ello, pero gracias a la tradición de mis mayores. Desde pequeña oía una jaculatoria qué repetían mis mayores Sagrado Corazón de Jesús en vos confío. Así fue pasando el tiempo y esa jaculatoria formó parte de mi vida. Una vida en la que yo no sabía digerir las adversidades. Sin embargo, como brotan las aguas de un manantial, mi boca no dejaba de repetir Sagrado Corazón de Jesús en vos confío, y entonces surgía en mi alma el sosiego que da saber que alguien muy poderoso está contigo y que nada malo puede ocurrirte.

En este camino he ido conociendo la misericordia de Cristo que se muestra con su corazón abierto para decirme: “Ven mira mi corazón, está abierto para ti. Sé de tu dolor, lo conozco; sufro por ti. Entra, porque mi amor te consolará. No estás sola. Tu dolor es mío. Te quiero con locura y nunca, nunca te he dejado”.

Ahora descubro que nunca me abandonaste Señor, cada vez que yo repetía Sagrado Corazón de Jesús en vos confío, ahí estabas tú.

Quiero compartir este descubrimiento de amor y de paz que solo tu Señor puedes dar. Que sean muchas almas las que también puedan sentirse cerca de ti. Porque sé que lo que necesita el corazón en el sufrimiento no lo cura ningún médico, sólo tú Señor puedes dar ese consuelo, tú eres el médico del alma por eso hoy quiero decir a todos que siempre, siempre ante lo que la vida nos pueda presentar, alegría o dificultad, brote de nuestro corazón con toda el alma Sagrado Corazón de Jesús en vos confío.

M. T. V.