Testimonio Sagrado Corazón de Jesús

Mi testimonio sobre el Sagrado Corazón de Jesús no puede ser sólo testimonio, debe ser anuncio, y
anuncio publicitario. Porque algo —alguien— que ha cambiado tanto mi interioridad, mi oración, ¡mi
vida!… No se merece un mero “testimonio”, se merece que yo repita incesantemente: el Corazón de Jesús
es todo y lo único que tú necesitas.

A mí, Jesús, me atrajo hacia sí a través de su Madre, de mi Madre, logrando una segunda conversión
mucho más arraigada y profunda que la primera, tras consagrarme a Ella y, por, ella, al Corazón de Su Hijo.
A raíz de este cambio interior, descubrí en el Corazón de Jesús la respuesta a todos los deseos de mi
propio corazón: el descanso, la confianza, el Amor, la dulzura, la paciencia, la fortaleza, el consuelo, el
perdón, el ánimo, la comprensión, la esperanza… En el Corazón de Jesús encontré todo lo que mi corazón
buscaba y necesitaba —y busca y necesita—. Descubrí también un Corazón de Dios hecho hombre, de
Dios misericordioso y Hombre tierno y cariñoso; que sufre, que ama, que siente, y sobre todo, que nos
espera a todos y a cada uno de nosotros con un amor especial, único y personal para mí, para ti. El Corazón
de Jesús es mi Gran Tesoro, mi Gran Amor, el Santo Lugar donde el Señor ha querido mostrarme su Herida
de Amor y la ternura infinita que me reserva a mí a cambio de nada, sólo por ser su hija.

Aurora Sáez Lara

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