“Participa en tu parroquia. Día de la Iglesia Diocesana”

“Participar en tu parroquia es hacer una declaración de principios”, dice el lema de este año para el Día de la Iglesia Diocesana.

Esta jornada es ocasión para caer en la cuenta de nuestra pertenencia a la Iglesia católica en una diócesis concreta, la diócesis de Córdoba, que vive en comunión con la Iglesia universal y con todas las diócesis del entorno, la única Iglesia del Señor.

Nuestra pertenencia a la Iglesia diocesana de Córdoba nos hace conscientes de una historia concreta de santidad, de evangelización, de acción caritativa y de celebraciones que van jalonando nuestras vidas. En la Visita pastoral que voy realizando, voy conociendo a muchas personas de toda clase y condición y me admiro de cómo colaboran en la edificación de la Iglesia. Catequesis, Cáritas, grupos de evangelización, múltiples celebraciones, fiestas y romerías. Realmente la Iglesia católica en nuestra diócesis tiene una presencia muy eficiente y transformadora del mundo, y atiende a los pobres de múltiples maneras, casi 200.000 en atención primaria.

Nuestra diócesis cuenta con 301 sacerdotes diocesanos, y con una buena cantera de seminaristas que se preparan para el ministerio sacerdotal, 3.000 catequistas, más de 250 misioneros, 230 parroquias, 24 monasterios. Además de casi un millar de religiosos/as que atienden colegios, parroquias, obras caritativo-sociales. Un batallón inmenso de seglares, que nutren su vida de fe en la Iglesia y al mismo tiempo son testigos de Jesucristo y su evangelio en nuestro mundo. Miles y miles de cofrades que sostienen la piedad popular. Nuestra diócesis es una diócesis viva, con una fuerte actividad en todos los frentes. Esta jornada es ocasión para agradecer a todos los que viven la Iglesia y hacen que la Iglesia esté viva.

Pero no podemos dormirnos en la complacencia de lo que hemos recibido, en la vana complacencia. Todo lo recibido es para la misión, para darlo, para multiplicarlo. Y el Día de la Iglesia Diocesana nos plantea el reto de evangelizar con nuestra vida, con nuestro ejemplo, a los hombres y mujeres de nuestro tiempo. Para eso, la parroquia sigue siendo lugar de referencia, es la Iglesia que se acerca hasta nuestra casa, es el lugar donde podemos alimentar nuestra fe y vivir la comunidad que es la Iglesia. La parroquia es insustituible.

Por otra parte, son necesarias las pequeñas comunidades, los grupos apostólicos, la vida asociada según los distintos carismas en la Iglesia, donde cada uno encuentra la cercanía de la Iglesia y comparte su vivencia con otros, asumiendo compromisos de llevar esta Buena noticia a los demás. En este sentido, las mismas parroquias aglutinan muchas personas, unas organizadas en grupos, otras sin asociarse, pero todas colaborando en la acción de la Iglesia a través de su parroquia. Estamos expandiendo la Acción Católica General, que va cundiendo en muchas parroquias, como organización de los mismos seglares en plena y gozosa comunión con sus pastores para los fines propios de la Iglesia, a nivel parroquial y diocesano. Ojalá todas las parroquias tengan Acción Católica General (nivel de adultos, jóvenes niños), como existe Cáritas o la organización de la catequesis parroquial.

Es necesaria también la aportación económica, para afrontar tantas necesidades: en la atención a los pobres, en el mantenimiento de las instalaciones, en la restauración de los templos, en la realización de tantas actividades apostólicas. Nuestra diócesis crece cada año en la autofinanciación, es decir, los católicos ayudan cada vez más a la Iglesia con su aportación económica, aunque todavía nos falta camino por recorrer. El Día de la Iglesia Diocesana nos invita a caminar en esta dirección. Que en todas las parroquias se informe de los ingresos y gastos que se originan, pues la transparencia es siempre fuente de comunión. Que todos veamos la necesidad de aportar a la diócesis para los gastos comunes y para la solidaridad con los que tienen menos.

“Participar en tu parroquia es hacer una declaración de principios”. Si te sientes verdaderamente miembro de la Iglesia, colabora, participa con tu actividad y con tu dinero, pues la Iglesia hace el bien a todos.

Recibid mi afecto y mi bendición:

+ Demetrio Fernández, obispo de Córdoba