“Contagia solidaridad para acabar con el Hambre”. Manos Unidas 2021

La Campaña de Manos Unidas dura todo el año, pero llega a su culmen en estos días de febrero, cuando se nos invita al ayuno voluntario. Hace más de 60 años un grupo de mujeres de Acción Católica se propusieron arrimar su granito de arena para aliviar el Hambre en el mundo, y han conseguido la proeza de despertar nuestra conciencia y remediar muchas situaciones a base de proyectos que llegan a millones de personas en todo el mundo. Mientras otros se han dedicado a eliminar bocas matando a niños en el seno de su madre, Manos Unidas ensancha la mesa para acoger a más personas, todavía caben más. Se trata de estrecharnos un poco para que quepan más en esta mesa común. Es el amor que genera vida el que cambia la historia, nunca el odio que genera muerte.

El pasado ejercicio 2019 Manos Unidas recaudó más de 43 millones de euros con los que atendieron a más de millón y medio de personas. Casi el 90% proviene de fondos privados. Si no existiera Manos Unidas tendríamos que inventarla. Manos Unidas es la ONG de la Iglesia Católica que, bajo la suprema autoridad de la jerarquía eclesiástica, pone en valor la acción de los laicos, y particularmente de las mujeres, en la promoción del amor y la justicia para el bien de los más pobres de la tierra. Manos Unidas es la ONG de mayor prestigio en España para la tarea de cooperación internacional.

En nuestra diócesis de Córdoba, y en la mayoría de las diócesis de España, es la colecta más voluminosa de todo el año. Quiere decir que Manos Unidas merece nuestra confianza, porque está respaldada por los Obispos, y quiere decir que la comunidad cristiana en España está muy sensibilizada para compartir sus bienes con los más pobres de la tierra. Es ocasión para reconocer agradecidos a todos los que trabajan en Manos Unidas en nuestra diócesis y en los servicios centrales de Madrid. La inmensa mayoría de ellos son voluntarios y por eso no restan un euro de lo que entregamos para los pobres. La transparencia es una de las claves de su éxito.

El lema de este año se refiere a la pandemia que nos trae a todos en jaque. Ciertamente hay una pandemia y una ola de contagios que generan muerte. Hay muchos muertos que vemos y hay muchísimos que no vemos. Pero al mismo tiempo esta pandemia está suscitando el esfuerzo de muchos para luchar contra ella, y va alcanzando sus victorias parciales hasta conseguir la victoria definitiva. Uno de los bienes que nos ha proporcionado la pandemia es el despertar una solidaridad que no habíamos conocido hasta ahora. En momentos graves, la persona humana saca de su corazón recursos que no había imaginado. En el fondo, Dios sabe sacar bienes de cualquier situación. Y en medio de esta catástrofe, brota una solidaridad que nos llena de esperanza.

“Contagia solidaridad para acabar con el hambre”, es el lema de este año. Se trata de contagiar a los demás la solidaridad que ha brotado en tu corazón. Esa solidaridad tiene un índice mayor de contagio que el virus que nos amenaza. Instalados en nuestra comodidad y nuestro bienestar, no nos damos cuenta de que la inmensa mayoría de los habitantes del planeta no gozan de este bienestar. El virus ha venido a despertarnos de ese engaño. Nos descubre que somos vulnerables, que no lo tenemos todo por tener más bienestar. Más aún, que no por tener más bienestar seremos más felices. Sólo el amor puede llenar nuestro corazón. Y ya que no despertamos a la solidaridad por nuestra reflexión, se despierte por la premura de la pandemia que nos amenaza. No hay mal que por bien no venga.

Muchos hombres y mujeres hoy sobreviven en medio de múltiples carencias y pobrezas. Y no olvidemos que la pobreza más grande es la de no tener a Dios y carecer de los medios que la Iglesia ofrece para nuestra santificación. Ayudemos a remediar la pobreza material e iremos creando así las condiciones para el anuncio del Evangelio.

 

Recibid mi afecto y mi bendición:

+ Demetrio Fernández, obispo de Córdoba