Testigos de Cristo, por Miguel Varona Villar

El Director del Secretariado Diocesano de las causas de los Santos, Miguel Varona Villar, es el autor del libro "Testigos de Cristo", editado por el Obispado de Córdoba. Esta obra que recoge la biografía del martirio de 127 personas durante la persecución religiosa en la diócesis de Córdoba  entre 1936 y 1939

El Director del Secretariado Diocesano para las Causas de los Santos, Miguel Varona, de pie durante la Conclusión de la fase diocesana de la Causa de Beatificación del padre Juan Elías Medina y 126 compañeros 

Por Miguel Varona Villar, Director del Secretariado Diocesano para las Causas de los Santos

La posibilidad del martirio, testimonio supremo del seguimiento de Cristo hasta derramar la propia sangre y ofrecer la vida, está inscrita en nuestro mismo ser de bautizados. Desde los comienzos de la Iglesia, con el supremo ejemplo de Cristo y su imitación por el protomártir San Esteban, muchos cristianos han seguido el camino de la cruz: no perdían la vida, sino que alcanzaban la gloria prometida a los servidores fieles.

Nadie duda que en España hubo una auténtica Persecución Religiosa entre 1934 y 1939, coincidente en el tiempo con la Guerra Civil. Casi toda nuestra geografía se vio llena de hombres y mujeres, sacerdotes y religiosos, seminaristas, fieles a Cristo y a su Iglesia en esos momentos difíciles, capaces de dar su vida cuando en el momento supremo.

La Iglesia tiene el derecho y el deber de reconocer a estos hijos suyos y proponerlos a los fieles como ejemplos, modelos e intercesores. Nunca ha dejado de hacerlo, aunque a veces el tiempo haya corrido en su contra. Ha sido en los últimos años, con el pontificado de San Juan Pablo II, cuando los últimos “mártires de España” han sido elevados a la gloria de los altares en las numerosas ceremonias de beatificación y canonización.

La Causa de Juan Elías Medina y CXXVI compañeros mártires, -sacerdotes, seminaristas, religiosos y laicos-, está en su “recta final”. Tras llegar a la Congregación para las Causas de los Santos, está siendo estudiada por los Congresos de Historiadores, de Teólogos, y de Cardenales y Obispos, a la espera de que el Santo Padre Francisco firme el decreto que autorice su solemne beatificación.

No es una Causa nueva o reciente. Tiene su historia, una historia larga. En tiempo y en trabajos.

Arranca con los primeros informes que nuestra Diócesis envía a la Nunciatura en Madrid, con el apoyo e interés de Mons. Adolfo Pérez Muñoz. Se plasma en las primeras placas del trascoro de nuestra Catedral, que sostienen la memoria y la fama martirial de un numeroso grupo de sacerdotes diocesanos.

Aunque aletargada, siempre estuvo en el deseo de nuestros Pastores diocesanos iniciarla. El 14 de octubre de 1991 Mons. José Antonio Infantes Florido envió una carta al Episcopado Andaluz en vistas a iniciar la causa de dos sacerdotes, “recogiendo el sentir de algunos sacerdotes y fieles de la Diócesis”. Todos los Obispos respondieron afirmativamente. El 7 de noviembre de 1991, a petición del Obispo, se constituyó como actor de la causa el Deán y Cabildo de la Santa Iglesia Catedral.

El 17 de febrero de 1992, Fr. Romualdo Rodrigo, O.A.R., Postulador General de los Agustinos Recoletos, escribió al Cabildo Catedral aceptando el nombramiento de postulador. Él mismo, el 21 de junio de 1993, designó a don Manuel Nieto Cumplido como vicepostulador.

Don Manuel comenzó sus trabajos centrando la Causa en un grupo de sacerdotes diocesanos. El 26 de diciembre de 1995 tenía preparado un libro, escrito junto con Luis Enrique Sánchez García, en el que se incluían  85 sacerdotes, en unos 500 folios. Con una introducción sobre el martirio en España, textos del Magisterio (sobre todo de Mons. Pérez Muñoz) y datos históricos sobre la persecución religiosa en la Diócesis. Completó este martirologio con los religiosos asesinados en la Diócesis o naturales de ella que murieron en otros lugares, y algunos laicos. Pero, como sugería el postulador, sólo podrían iniciarse unos pocos casos: seis sacerdotes y un subdiácono.

Este libro, publicado en el año 1998 en el pontificado de Mons. Javier Martínez Fernández, se convirtió en la obra fundamental de referencia para nuestra persecución religiosa, y aún sigue siéndolo. Aunque la perspectiva clerical dominaba entre los candidatos, por el escaso número de laicos.

Con Mons. Juan José Asenjo Pelegrina la Causa recibe el impulso definitivo que hará de ella una realidad. Tras una formación en la Oficina de las Causas de los Santos de la CEE, fui nombrado su postulador. Con la inapreciable base del libro ya mencionado, el Sr. Obispo deseaba incluir todos los estados de vida cristianos en la Causa: fueron añadidos cuatro seminaristas, cuatro religiosos (sus Congregaciones no los habían iniciado) y un apreciable número de laicos.

Mons. Asenjo, ya como Administrador Apostólico de la Diócesis, abrió solemnemente la Causa el 16 de enero de 2010. Nombró las oportunas Comisiones de Historiadores y de Teólogos encargadas de recoger y analizar los documentos conservados gracias a la labor previa de Nieto Cumplido. Y comenzó el trabajo de interrogar a los más de 500 testigos presentados, con una exhaustiva y minuciosa tarea por la Comisión Delegada del Obispo: Antonio Jesús Morales Fernández como Delegado Episcopal, Joaquín Alberto Nieva García como Promotor de Justicia y Mercedes Ortiz Navas como Notaria.

Casi 16.100 folios formaban la Causa, cuya solemne clausura tuvo lugar ya bajo el pontificado de Mons. Demetrio Fernández González, el 15 de septiembre de 2012. Entregada la Copia Pública el 4 de octubre de 2012, dio comienzo la Fase Romana de la Causa bajo la experta y eficiente dirección de Fray Alfonso Ramírez Peralbo, OFMcap. Con una experiencia ampliamente demostrada en otras causas, Fray Alfonso dirigió a un numeroso grupo de colaboradores -laicos y sacerdotes- en la elaboración de la Positio, con la orientación del Relator Mons. José Jaime Brosel Gavilá.

Hasta aquí la historia de esta Causa. Haciendo constar el decidido y constante impulso de que ha recibido siempre por parte de nuestro Obispo, Mons. Demetrio Fernández. Y mucho más desde su nombramiento como miembro del Congreso de Cardenales y Obispos de la Congregación en Roma, el 11 de enero de 2018. Apoyo y ayuda que he podido constatar además en muchas personas e instituciones de nuestra Diócesis, desde el Cabildo Catedral hasta el último sacerdote consultado, y tantos laicos que prestaron testimonio o han colaborado.

La víspera de la clausura de la Causa, Mons. Demetrio Fernández me pidió que escribiese un libro con las biografías de estos mártires. Por tanto, este libro aparece con cierto retraso temporal, pero muy próximo a la culminación de todos los trabajos realizados y a la futura beatificación. Son unas biografías cortas, con breves pinceladas sobre sus vidas y martirios, para evitar un volumen excesivo. Las últimas páginas contienen textos de los dos Obispos que han impulsado la causa en su fase final, de hondo significado y buen ejemplo del Magisterio sobre los mártires, unos índices y mapas ayudan a localizar mejor a cada uno de los mártires, sus edades, fechas y lugares de nacimiento y martirio, y unas tablas que permiten relacionar a los distintos mártires con las Parroquias de nuestra Diócesis de Córdoba.

Que este libro nos sirva para conocerlos algo más y despierte la inquietud de hacerlo en profundidad, para imitarlos y seguir su ejemplo, especialmente en su perdón en el momento supremo del martirio, y sean así nuestros intercesores en la vida cristiana personal y diocesana. Porque fueron unos laicos, -hombres y mujeres-, unos sacerdotes, unos seminaristas y unos religiosos que “no amaron tanto su vida que temieran la muerte”.

 

 

 

 

Miguel Varona Villar,

sacerdote

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