Nemesio García-Arévalo Hijosa

Laico. (Dos Torres, Córdoba, 1 febrero 1886-Pozoblanco, Córdoba, 27 agosto 1936, 50 años)

Por Miguel Varona Villar, director del Secretariado diocesano para las Causas de los Santos

De la escasa documentación que se conserva sobre don Nemesio, comenzamos haciendo referencia a su partida de defunción, inscrita en el Registro Civil de Pozoblanco el 18 de julio de 1939: “Nació el primero de febrero de 1886, de edad cincuenta años, natural de Dos Torres, Provincia de Córdoba, hijo de Santiago García-Arévalo y de Antonia Hijosa, difuntos (…). Domiciliado en esta ciudad. De profesión (en blanco). Y de estado soltero. Falleció en Pozoblanco, el día veintisiete de Agosto de mil novecientos treinta y seis, a consecuencia de ser asesinado por los marxistas, según resulta de testimonio del auto dictado por la Superioridad en expediente instruido, y reconocimiento practicado, y su cadáver habrá de recibir sepultura en el Cementerio de (en blanco)” (tomo 66, pág. 23).

Aparece también su nombre, con el número 67, en la lista de los 95 asesinados en Dos Torres que presenta el P. Bernabé Copado, S.J., en su obra “Contribución de Sangre” (pág. 44).

Por el testimonio documental del párroco de Ntra. Sra. de la Encarnación en El Viso de los Pedroches, muy cercano en el tiempo a los hechos acaecidos en la Vicaría de la Sierra de nuestra Diócesis de Córdoba, sabemos de la muerte de este laico, feligrés de Dos Torres, junto con otros quince convecinos, el 27 de agosto de 1936.

En el Informe Diocesano remitido para la tramitación de la Causa General, conservado actualmente en el Archivo Histórico Nacional en Madrid, dicho sacerdote no duda en afirmar claramente que don Nemesio murió martirialmente (cf. pág. 4). Este Informe es citado literalmente por Mons. Antonio Montero Moreno en su conocida y citada obra sobre la Persecución Religiosa en España:

“Las noticias allegadas por el Párroco de El Viso (Córdoba) dan cuenta de que el 27 de agosto de 1936 fue muerto en Pozoblanco, con otros quince convecinos, el feligrés de Dos Torres, Nemesio García-Arévalo Hijosa. Refiriéndose a su caso, no duda en afirmar el Informe Diocesano que merece el dictado de mártir, dado el carácter religioso tanto de su vida como de su muerte.

“Es, desde luego, cosa comprobada que, cuando se aprestaban a disparar, los milicianos le descubrieron un crucifijo que llevaba atado al pecho y quisieron arrancárselo por la violencia. Resistióse Nemesio con todas sus fuerzas y tuvo que aguantar un culatazo que le hizo saltar parte de la mandíbula inferior. Seguía besando el Cristo y dando vivas a Cristo Rey, cuando cayó sobre su cuerpo una granizada de balas” (o.c., 558).

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