María Josefa González Rodríguez (Madre María del Consuelo), H.P.M.

Religiosa (Córdoba 26 julio 1848 - Baena, Córdoba, 8 agosto 1936, 88 años)

Por Miguel Varona Villar, director del Secretariado diocesano para las Causas de los Santos

Cuatro días después de nacer fue bautizada como Josefa Rafaela Ana, en la Parroquia de San Nicolás y San Eulogio de la Axerquía, en Córdoba, actualmente Parroquia de San Francisco y San Eulogio. Sus padres fueron Francisco González Serrano y María Lucía Rodríguez Otero. Ningún dato más se conoce de su infancia, juventud o familia.

Sus padres la educaron en el Colegio de la Congregación de las Hijas del Patrocinio de María en Córdoba. Por esta doble educación familiar y escolar de calado cristiano, María del Consuelo solicita su ingreso en esta Congregación, pero en la villa de Baena. Tiene 16 años, y firma la solicitud el 22 de agosto de 1863; y el día 31 de este mes ingresó en el Colegio del Espíritu Santo de las Hijas del Patrocinio de María de Baena.

Desde su educación, pasando por su entrada en religión y su primer Colegio de destino, hasta culminar en su muerte martirial, toda la vida de Sor María del Consuelo girará en torno a Baena, esta Congregación y su Colegio, en el cual eran atendidas y educadas más de trescientas niñas.

Tomó el hábito el 15 de septiembre de 1863, pero hay una pequeña dificultad: es menor de edad, y por eso Mons. Juan Alfonso Albuquerque Berión, Obispo de Córdoba, le concede la reglamentaria dispensa de edad. El 29 de abril de 1866 realizará su primera profesión solemne-perpetua, dejando el nombre mundano de María Josefa y pasando a llamarse en religión Sor María del Consuelo. Pero aquél nombre no se perderá nunca, pues entre sus hermanas de Congregación siempre retuvo el coloquial de “Madre Pepa” pronunciado con inmenso cariño y respeto.

Desde 1920 hasta su muerte, Sor María del Consuelo será Superiora del Colegio del Espíritu Santo de Baena (cf. Libro de entierros de las Hermanas del Colegio del Espíritu Santo Educandas de la Villa de Baena, partida de defunción, año 1936). Además fue miembro del Gobierno General de su Congregación como Primera Consejera de 1920 a 1927.

Las izquierdas de Baena dominaron el pueblo tras el 18 de julio de 1936. Desde este día la Comunidad del Colegio del Espíritu Santo fue constantemente amenazada. Ante el cariz de los acontecimientos, algunas religiosas optaron por abandonar el Colegio y regresar a sus casas o refugiarse con personas conocidas y amigas. Pero otras, entre ellas Sor María del Consuelo, optaron decidida y valientemente por quedarse en su Colegio y hogar. Todas las que se quedaron fueron detenidas y conducidas a una cárcel improvisada en el Convento e Iglesia de San Francisco de Baena. El Colegio y la Iglesia del Espíritu Santo sufrieron la violencia de los captores, siendo saqueados y entregados a las llamas, y en sus puertas fue asesinado el sacerdote don Bartolomé Carrillo Fernández (también mártir).

En la prisión, Sor María del Consuelo y las religiosas se encontraron con los sacerdotes don Pablo Brull Carrasco y don Rafael Contreras Leva y el laico don Guillermo Fernández Aguilera (también mártires). En esos días sus captores obligaron a los presos a trabajar para ellos, recibiendo a cambio sólo malos tratos y sufrimientos. Se sabe, por las religiosas y los presos que pudieron salvarse, que Sor María del Consuelo en ningún momento perdió la esperanza ni tuvo malos modos hacia sus captores.

En otras biografías se ha indicado cómo se produjo la muerte de los presos del Convento de San Francisco. Los dos sacerdotes, el laico, Sor María del Consuelo y varios presos más fueron puestos como parapetos o escudos humanos, atados a las ventanas del Convento el día 28 de julio. Con ello pretendían que sus atacantes no les disparasen ante el temor de herirlos, o puede que fuese para así poder disparar mejor. Lo cierto es que ella recibió varios disparos en su cuerpo. Al día siguiente, 29 de julio, fue trasladada al Hospital de Jesús Nazareno, falleciendo el 8 de agosto “a consecuencia de lesión en el vientre producida por arma de fuego en la Iglesia de San Francisco de Asís” (Libro de entierros de las Hermanas, partida de defunción, año 1936). El Periódico “El defensor de Córdoba” (número 12.544, pág. 2, 2 de agosto de 1937) la incluyó en las listas de asesinados en Baena, indicando que era religiosa.

Primero fue enterrada en la Capilla del Hospital de las Hijas de la Caridad, y en 1949 fue trasladada a la Iglesia del Colegio del Espíritu Santo, donde reposa en la actualidad.

El caso de Sor María del Consuelo puede calificarse, siguiendo la doctrina del “Magister” Benedicto XIV, como martirio aunque su muerte no se produjo instantánea e inmediatamente, sino después de varios días, a consecuencia de las heridas recibidas: el martirio “ex aerumnis carceris”.

Conste, finalmente, que ella es la persona de más edad de este grupo de mártires y con más años de vida religiosa.

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